
En esta oportunidad, los intérpretes de "Vahos de ayer" no estuvieron solos. Junto a los trasandinos se presentaron una heterogénea camada de bandas nacionales, además de la agrupación de rock de Villa Celina, Buenos Aires: Villanos. Puedes revisar los pormenores de la tocata después del salto.
Cerca de las 16.45, Con casi dos horas de retraso, Paranoia fue la agrupación encargada de darle el vamos a la extensa jornada.
El cuarteto santiaguino, con un sonido ramonero muy marcado y heredero de la banda De Pésimo a Mediocre, interpretó en medio de una treitena de personas, un set que se extendió por 20 minutos.

El problema que tuvo Paranoia durante su breve presentación fue el sonido. La voz no se distinguía, el bajo estaba demasiado alto y las guitarras no se escuchaban con fuerza, lo que no permitió a los asistentes que comenzaban a llegar al recinto escuchar a la banda con la vitalidad y energía que derrochan en su trabajo en estudio.

En medio de la interpretación de su tercera canción, un exaltado asistente, que quizás se visualizaba más en el último concierto de Sex Pistols de 1978 en Winterland Ballroom, escupiendo y tirándole botellazos a Johnny Rotten, que en una tocata del año 2009 con bandas independientes que merecen respeto, importunó por varios minutos a Rorro, vocalista del grupo.

Pasado las 17.00 y con aplausos ante su ejecución de "Poison Heart" del cuarteto de Queens, Paranoia bajó del escenario.
De la conshatumadre
A las 17.20, el trío de la Quinta Región, PUA, subía al escenario. "Venimos de Quilpué, desde la conshatumadre", señalaba Rodrigo Neira, guitarrista y voz de la banda.


Además, la banda hizo sonar por los parlantes del recinto canciones como "Valentía Silenciosa", "El irlandés de mierda", "Ratas Callejeras" o "Cuando ladran nuestros perros".

Ya en su última canción, la banda interpreta"Botellas Vacías", explicitando, al inicio, su rechazo a la ordenanza municipal de Pablo Zalaquett, que restringe la venta de alcohol en pubs y discoteques.
Sale Pegotes: entra 10 Botellas
"Hola, somos 10 Botellas, invitados de última hora", pronunciaba Torreja, vocalista de la banda, quien bromeaba con la posibilidad de que los trajeran engañados al recital.
El grupo formado en 1994 fue el encargado de reemplazar a Pegotes, quienes venían de tocar el día anterior junto a Flema y no alcanzaron a llegar a la tocata de Santiago.

Con algo más de público, la agrupación logró encender a la audiencia, interpretando canciones ya emblemáticas de su discografía, como "Hígado Valiente", "Represión Policial" o "La playa de Lavín", adaptación del clásico ramonero "Rockaway Beach", que describe las "ocurrencias" del actual candidato a senador de la UDI por la Quinta Costa.

Uno de los momentos más celebrados fue cuando 10 Botellas interpretó el cover de Misfits "I Turned Into A Martian", provocando el primer gran pogo de la tarde.

"Abandono Social" fue la última canción ejecutada por la banda, que dio término a su correcta presentación.
Malacura para ti
A las 18.35 Malacura subía al escenario. Partieron con "No quiero vivir", recibiendo una aceptable aprobación por parte del público.
La banda interpretó 15 canciones durante 25 minutos. Por los parlantes sonaron "Mil cervezas", en donde lograron gatillazar un lindo pogo circular, "Soledad" o "Maldita sea", canción que será incluida en su próximo disco en estudio.

Ricky Espinosa estuvo presente, en la actuación de Malacura. Por lo menos con alusivas referencias durante toda la presentación de la banda. Canciones como "Ricky otra vez", un sentido homenaje contenido en La última cena de punk y vino, la citada "Mil cervezas" y la interpretación de "Recordándote", también de autoría de los trasandinos, matizaron una presentación que fue bien recibida por el público, quienes corearon, poguearon y escucharon con respeto al quinteto nacional.

A las 19.00 la banda abandona el escenario del Piraña.
Improvisada pista de baile
Era la primera vez que el cuarteto trasandino formado en 1995 visitaba Chile. Pese a que su estilo rockanrollero no era del gusto de la mayoría de los asistentes, sí lograron prender por momentos a un público cada vez más ansioso de ver a Flema en el escenario.


En general, la actuación de Villanos cumplió con las expectativas. Sin embargo, su música, más cercana a un sonido rollinga -pese a que al cuarteto no le acomoda esa caracterización-, se notaba por momentos, fuera de contexto. La indiferencia del público en varios pasajes de su extensa actuación de 45 minutos fue una prueba de aquello.
Sin respiro
A las 20.10 Flema parte su energética presentación. Como siempre, el himno elegido, al igual que en la casi totalidad de los conciertos de la banda formada en 1987 fue "Más feliz que la mierda", canción que inmediatamente fue coreada por los cientos de asistentes que ya se agolpaban cerca del escenario.
En esta oportunidad y a diferencia de su presentación en Junio pasado en el Monster of Punk, la banda argentina actuó como cuarteto, sin la presencia de Maxi Martin y con Fernando Rossi ejecutando el bajo nuevamente.

"Le queremos pedir un aplauso para Villanos, es la primera vez que los chicos visitan Chile", señalaba Fernando, dando paso así a "Recordándote".

Hay varios argumentos que justifican esto último, pero el central, a mi juicio, radica en la vigencia y vitalidad de los textos desgarradores de Ricky Espinosa, aún respirando en los acordes de sus compañeros de toda una vida, quienes continúan sacándonos una sonrisa con las canciones que nos han visto emocionarnos durante tantos años.

Cabe señalar que no fue fácil para Flema llegar a Santiago. Pese a que no hubo mención explícita en el concierto, la banda pasó por serios problemas en su periplo por el Norte, en donde sus pasaportes fueron retenidos por la PDI en Coquimbo, por lo que tuvieron que cancelar sus fechas en Iquique y Antofagasta. Sin embargo, pese a los problemas iniciales y a las factibles posibilidades de una cancelación de la gira, pudieron legalizar sus papeles, convirtiéndose en residentes chilenos.

En síntesis, Flema por fin se lució. Esta vez, con sus incondicionales: con sus verdaderos fanáticos. De esos que conocieron a la banda en los noventa y que tuvieron la oportunidad de verlos con Ricky Espinosa a la cabeza. Y también junto a seguidores que se reapropiaron de las canciones de la banda después de la trágica disolución de 2002.

Todo indica que hay Flema para rato. Espero que el próximo regreso, ojalá con nuevo material en estudio bajo el brazo, sea capaz de transmitir, al menos, un pedacito de la intensidad, energía y conexión que se generó con el público el sábado en el Piraña.
Gran presentación: grande Flema.

Texto: Simón Pérez
Fotos: Sergio Sandoval