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5/21/2010

BBS Paranoicos: "La victoria del perdedor"

BBS Paranoicos cumplen 18 años. Una excusa perfecta para celebrar y matizar la espera de su próximo disco en estudio que aparecerá alrededor del año 2011, el resultado un "triple pack" titulado "La Victoria Del Perdedor" y un retrato musical de cuerpo entero, hecho con el mismo aire lírico y sonoro que oxigena sus canciones. La agrupación reune por una parte la presentación en directo de la agrupación en la conocida Sala SCD más la re-edición de "Fabricas mágicas, lapidas tétricas" y el álbum que supuso un quiebre musical en la escena local "Hardcore para señoritas" y aunque juntarse a remozar canciones que se han hecho himnos en el omniciente colectivo, es solo una parte de lo que incluye este trabajo. Las versiones con un sonido mas estable de "Mentira" o "El regreso" y la sentida versión de "Taquicardia" dan por satisfecho cierta parte de un capítulo que todos conocemos.

El material grabado íntegramente en la Sala SCD suena prolijo esta bien tocado y bien grabado, muestra un compilado de veinte canciones una suerte de repaso para nada lento más bien certero. Tal vez por un asunto netamente sonoro quedaron fuera canciones del disco "Incierto Final" una arriesgada apuesta, dejar fuera canciones de su primera placa pero válida si es por no quedarse estancando en sonidos antiguos -ya desfazados para la época- que dieron en cierto momento prestigio a la agrupación.

La voz, invariablemente flexible de Omar se cuela y trepa sin esfuerzo hacia lo anchos espacios que BBS Paranoicos saben generan a base de melodía entre esas divisiones rítmicas que son ya, su marca registrada, "Corazón al barro, "Imperfecto" y "Un Minuto de silencio" lo ilustran con exactitud. Más allá de un exceso de fervor por parte del público, comprensible hablamos de una banda de Rock, el desempeño de la agrupación es impecable. Mientras el refinamiento y lujo queda de manifiesto en el sonido Dolby 2.0 y 5.1, por lo que el audio del DVD se puede oír de una manera bastante excepcional si dispones de los equipos necesarios.

Haciendo equipo con el director Marcelo Rudolphy, quien además dirige su último video "La Rabia", "Corazón al barro" y "Calla y espera" -ambos extraídos de este reciente trabajo-, BBS Paranoicos dejaron todo en manos de él y su equipo. Lo de la agrupación es la música y la innegable fuerza como escritores de canciones, mostrando lo solida que puede ser una banda después de casi dos décadas ensayando tres veces por semana. Hay un fuego y un alma que hace que sigan avanzando como un reloj sin siquiera pensar en detenerse, cambiando a cada álbum, cada canción, cada disco su sonido. Son un volcán activo.

Así que, sí, "La victoria del perdedor" es un DVD para ver más de una vez, y si eres un gran seguidor de la banda este, no debiera sorprenderte sino mas bien reafirmar el gusto que mantienes por la agrupación que por cierto crecen día a día revitalizandose a cada paso, sin miedo a mostrar algo diferente en su música, ¿ejemplos? "Antidoto" es cierto hay gente que estará en total desacuerdo, pero el ejercicio de escucharlos mas de una vez bien vale la pena y se puede convertir en tu disco de cabecera por largo tiempo. Cuando empiezas a hacer que la gente que escucha música expanda sus horizontes, de seguro vas por buen camino.

Como pie de página me gustaría agregar que no sobrevives cerca de veinte años años no siendo buenos en lo que haces, y ciertamente BBS Paranoicos calza perfectamente con esa descripción y puedo decirlo con la convicción que ellos trasmiten y que calienta la sangre. Si a esto le sumamos la re-edición de "Fabricas Mágicas, Lápidas Tétricas" y "Hardcore para señoritas" en un CD anexo podemos decir que estamos frente a una obra para fanáticos.


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2/05/2010

El Último y Gran Galope (parte I): crítica al disco "Rapsodia Libertaria III"

A las Barricadas”, “Cualquier Noche Puede Salir el Sol”, “Los Olvidados”, “Los Pobres No Tienen Patria”, “La Gran Estafa del Rock´n´Roll”,”Rapsodia Libertaria I y II” son títulos que forman una imagen del grupo inmediatamente: Los Muertos de Cristo.

Agrupación de amplia trayectoria, con casi 20 años a sus espaldas y quienes lanzaron a finales del año pasado su ultimo trabajo, “Rapsodia Libertaria III, El Último Galope”.

Lo he escuchado y re-escuchado para lograr sentarme a escribir una digna y justa crítica con respecto a este trabajo del grupo español.


Por José Peiret

En sus dos visitas a Chile se formó un cierto escenario con respecto a Lorenzo, que tal vez rayaron a un decepción política, pero en lo netamente musical el grupo jamás a decepcionado con sus temas.

R.L.III (Rapsodia Libertaria III) consta de dos cds grabados en vivo, el primero en la Sala “El Grito” en Madrid y el segundo en ambos conciertos en Chile (Estadio Víctor Jara y Court Central), además de un libro con fotografías de la gira, algo que no comentaré ya que descargo la música en páginas de dudosa reputación, como casi todo el mundo.

El sonido del primer CD es realmente increíble. A pesar de estar grabado en vivo, no se pierde ni un detalle de la fuerza con que se vivió en aquel concierto. Las canciones que se eligieron son bastantes representativas, aunque faltó “Muerte accidental de un Anarquista”.

Una introducción precisa y corta nos adentra en el mundo “libertario” quien nos recibe con el irreverente “Aleluya Gloria al Señor”, canción rápida y poderosa que prende a todo aquel que esté escuchando el disco. Uno de los himnos de la agrupación se asoma rápidamente en este terreno musical, “Ni dios Ni amo”, que es coreado por el público presente y por el auditor, que siente de verdad aquellas palabras, ya que es casi irresistible no prender con el grito de: “ni dios, ni dios, ni aaaamo”.

Luego, el CD mantiene el camino prendido y el ambiente para el mosh con la “Danza de los Malditos”, “Los pobres No tienen Patria”, donde Lorenzo con sus gritos “superdecibelicos” anima a la gente a cantar; ésta, termina con el himno “A la barricadas” cantado por el público, lo que causa un alto en el terreno libertario, para recobrar el aliento bajo gritos de libertad.

¡¡¡Qué te pasa Manuel!!!..." es el grito con que uno despierta en “Lagrimas de Sangre”, tema que tocan a la perfección, hasta con su ska incluido y sus bases del propio vocalista. Sin embargo, la ejecución del punteo deja que desear. Al parecer el guitarrista no estaba muy inspirado en aquel momento, a pesar de que la participación del público es perfecta por lo que se escucha.

“Por Quien doblan las Campanas”, al igual que la novela de Ernest Hemingway, sale a flote con la fuerza del público y del vocalista, quienes recuerdas bajo sus letras la guerra civil española y que termina con el grito de Lorenzo: "¡Que no se acabe la fiesta!".

El piano luego hace su entrada con la centenaria melodía de “Para Elisa”, donde se extraña en el coro las voces femeninas, pero de igual forma impacta la historia de los inmigrantes de todos los lugares.

Inmediatamente comienza una de las canciones que más me gusta: “Corazón Indomable”, generándose una interacción entre el público y LMDC. Aquí la voz de Lorenzo no es muy afinada que digamos, y no es que es que sea afinado en su totalidad, pero se notan algunas “pifias”. “Viva Durruti gritaban los obreros”, repiten los afortunados espectadores, quienes además llevan el pulso del coro final.

"Orgullo", palabra que Lorenzo enfatiza en su discurso, ya que LMDC desde 1989 han creado diferentes obras y canciones que han inspirados a diferentes jóvenes. “Hagamos que los sueños se conviertan en realidad, que la lucha no decaiga hasta conseguir que: ¡Cualquier noche puede salir el sol!”. Así da pie a uno de los últimos temas, emotivo y participativo totalmente con los espectadores.

“Obreros somos”, punto final del disco, tema cantado casi todo por el público presente y con la voz desenfrenada en el mosh de Lorenzo como fondo de un himno de todo trabajador. El final del disco nº 1 se cierra con el tema “The End”, donde presenta a todos los integrantes de la banda. Un momento latero dentro del disco, pero necesario de un concierto. Luego de aquel episodio, llega el “ya nos vamos”, tema con que termina el R.L.II y repiten en esta oportunidad.

En resumen, en este primer disco se encuentran los mejores temas del grupo español, con muy buen audio y una atmósfera parecida a la que se vivió en los conciertos en Chile y que se escuchará en el siguiente disco. Quizás en algunos temas distrae la perdida de sonido cuando canta el público, pero es propio de un CD en vivo.
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12/31/2009

Los mejores discos de la década según Nihilismo Innecesario

En unas horas se acaba el año -junto con la década- y Nihilismo Innecesario no podía estar ausente de los reiterados y monótonos rankings que tratan de condensar lo mejor de los últimos 10 años. Como la tarea es, por lo menos, ambiciosa, acá va una pequeña selección de los mejores discos punk de los últimos 10 años. Si tienen su lista, compartirla.




La Polla - Bocas (2001)


No es el mejor de la Polla, pero sí marca el fin de una etapa. Último disco con Fernandito en batería y sin Txarly en guitarra, el material tiene todo lo que un fanático pollero puede esperar: acidez, ironía e intensos rasgueos acelerados.




Siniestro Total - Popular, Democrático y Científico (2005)

La mitad de la década nos trajo el regreso discográfico de Siniestro Total. Pese a todo los temores iniciales, Julián Hernández demostró que aún conserva el espíritu de la banda que fundó en 1981. Un clásico.




Fiskales Ad-hok - Lindo Momento Frente al Caos (2007)

Parecía que la primera década del 2000 nos quitaba a los Fiskales para siempre. Con su bullada despedida a principios de 2003, su receso y su inesperada resurreción gatillaza por el documental que repasa su trayectoria, Fiskales Ad-hok entregó el año 2007 un disco como los de antes: rabioso, lacerante y crítico. Pero revitalizado con temáticas actuales.




Los Violadores - Bajo un Sol Feliz (2006)


Ya sin Stuka, pero con un Pil que se resiste a dejar morir a la leyenda, los Violadores volvieron con uno de los mejores discos de la década. Clásicos como Combate, Bajo un Sol Feliz o descarnadas críticas la música rave, condensan un material sólido, el que la banda presentó en un emotivo concierto en la Batuta el año 2006.




Loquero - Black (2004)


No es el mejor disco de Loquero, pero sí el que más me gusta. Personalmente lo encuentro superior a Fantasy (2001). Acá se intensifica ese sonido más meloso e inocentón, que caracterizó a la banda durante casi toda la década. Además, tiene esos himnos a la tristeza, el amor y la soledad, como Youngs, Punkie, Borderline o Épico, que todavía siguen emocionado.




Bad Religion - The Process Of Belief (2002)


Mr. Brett de regreso a las guitarras. Al nivel de No Control o Suffer. Acá Bad Religion hace lo de siempre. Con un Graffin que retoma esos textos empapados de una melancolía y resignación casi endémica, en donde las referencias a la religión, la sumisión de la humanidad a la tecnología y el vacío existencial bajo un gobierno neo-conservador se ensamblan con maestría.




Attaque 77 - Estallar (2009)

Con la repentina salida de Ciro de la banda, existían fundadas dudas sobre la continuidad de Attaque 77. Sobre todo, si iba a ser capaz de reinventarse. Pero lo logró. Con un Mariano Martínez a la altura del desafío de reemplazar al frontman de la leyenda argentina, la agrupación entrega un disco que aún conserva ese espíritu característico, que transita desde ritmos más experimentales hasta joyitas aceleradas como Días de Desempleo.




Rancid - Indestructible (2003)

Es uno de los discos más melancólicos de Rancid, en donde Tim vomita toda la rabia y angustia que le produjo el quiebre con Brody Dalle. Pero a la vez, y quizás esa es su genialidad, es un material que consigue demostrar como la amistad, de esa en donde el sentimiento es genuino y más allá de toda la caricatura ruda y de miradas amenazantes que rodea a la banda, es uno de los elementos constitutivos que mantiene viva la esencia de la música y textos de Rancid.




Iggy Pop - Skull Ring (2003)

Iggy Pop es uno de los imprescindibles de Nihilismo Innecesario y no podía estar ausente de esta selección. Skull Ring tiene todo lo que un fanático de "la Iguana" puede desear, letras que emergen de las entrañas del eterno punk-rocker y que además cuenta con unos acompañantes de lujo: desde Green Day hasta el reencuentro con sus compañeros de The Stooges.




BBS Paranoicos - Capital (2003)

Una de las joyas de BBS. Un disco conceptual que describe las miserias y pequeñas alegrías de vivir en una ciudad como Santiago. Triunfos y pequeñas historias que nacen y mueren todos los días, en medio de un automatizado y frío espacio individualista. Notable.




The Damned - Grave Disorder (2001)

Y para finalizar, otro de mis favoritos. Sin duda es uno de los mejores discos de The Damned. Captain Sensible junto a Vanian hacen lo suyo: letras vampirescas, otras que rozan la crítica al desatado impersonalismo tecnológico y más de alguna diatriba existencial. Imperdible.


Y para ti, ¿cuales son los mejores discos de la década?

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11/24/2009

Cap'n Morgan: el ska-punk aún respira

Calificarlos como los Mad Caddies chilenos a todas luces es un error. Y grave. Lo que hace Cap'n Morgan, agrupación de ska-punk santiaguina formada el año 2007 es cualquier cosa menos un calco de ideas preconcebidas. Acá hay corazón, profesionalismo y buenas letras. Ingredientes que se manifiestan en plenitud en los casi 20 minutos de su demo Homónimo (2009), que gentilmente la banda ha facilitado a Nihilismo Innecesario.

Melodías alegres, correcta ejecucción y un excelente sonido, se plasman en las seis canciones que componen el material, que se encuentra bajo licencia Creative Commons. Vamos al disco.

"No es razón" abre el demo. Canción que te invita a subirte a un skate y desaparecer en medio de las calles santiaguinas, recordando a tus amigos y a más de un tortuoso amor, de esos que todavía no quieren abandonar tu cabecita obstinada.

Los vientos y ese coro que pronuncia Frank, en donde repite "no es razón para odiar..." constituyen una excelente carta de presentación de la agrupación influenciada por bandas como Mad Caddies, Less Than Jake o Streetlight Manifesto.

El segundo tema del material es "Una vez", que parte con un inspirado solo de guitarra. Canción que abandona los ritmos acelerados para entregarnos una melodía con tintes rockeros, siempre acompañada por el clásico rasgueo ska. Acá se profundiza en la sensación de tocar fondo, de caer en esos rincones que fácilmente se llega, pero que con dificultad uno logra levantarse. Habla de desconfianza, de despecho, de melancolía.

La velocidad y los potenciales pogos regresan con "Algún lugar", otro escupitajo existencial, en donde la banda detalla una de esas historias que se tejen dentro de anónimos pasajes de Santiago, que viven, respiran y se siguen reproduciendo sobre la monotonía e individualismo de la capital.

Personalmente, destaco esa alegría inocentona de las letras de la banda y por cierto, la música, que logra recrear las sensaciones y lugares descritos en los textos, que lejos de llevarte a un meditado suicidio inevitable, te entrega un necesario shock de vitalidad, alejándose de propuestas demasiado encriptadas y pretenciosas.

La cuarta canción, "Historia de nunca acabar", es otro punto alto, en donde los vientos, una correcta y una contagiosa ejecucción del bajo, confluyen en un concepto que reconstruye una atmósfera de vacío, de desmotivación.

Ya casi al final, se escucha la melodía de "Vueltas dar", para dar paso a "Gritar", que parte al más puro estilo de una canción de The Specials, para ir subiendo poco a poco en intensidad mientras avanzan los segundos.

Destaco la seriedad, el profesionalismo y la excelente ejecución de la banda. El quinteto demuestra que para sacar buenos discos no es necesario contar con productores famosillos ni menos con tediosas campañas de marketing, infestando radios y televisión.

A veces las buenas ideas, junto con propuestas honestas, tanto musicalmente como a nivel de líricas, sin demasiadas pretenciones ni pedantería pseudo artística, bastan para generar un material de calidad. Gran demo. 100% recomendado para los amantes del ska y del punk.

Cap'n Morgan - Demo 2009

1- No es razón
2- Una vez
3- Algún lugar
4- Historia de nunca acabar
5- Vueltas dar
6- Gritar

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11/15/2009

V/A Sombras de un pasado que nadie recuerda (2009)

Apenas entran al oído los sonidos de este V/A de inmediato se me vienen referentes obvios para el trabajo. A pesar de esto, la gracia principalmente está en que saben mostrarse autónomos. Una muestra más de que el espíritu del hardcore punk sigue vigente y eso es un valor a estas alturas, donde es casi tan complicado como antes mantenerse en pie, no sólo hay que luchar contra una massmedia sino también contra la escasez de público. Aún así hay ganas de hacer las cosas bien. Por si esto fuera poco, "Sombras de un pasado que nadie recuerda" construido en 25 minutos por cuatro agrupaciones de la escena local , suena autentico, fresco; promociona la independencia, por supuesto, siempre anclada.

A las influencias que cada agrupación por separado posee, más que empobrecer el disco resalta la calidad del mismo, sobre todo si añadimos la libre difusión con la que nos encontramos, se siente el verdadero espíritu de las nuevas generaciones y eso es un valor digno de respetar.

Subxconciente propone un sonido mas cercano al sonido post noventa, nuevo, con riffs afilados, con furia interpretativa como si no bastara. Álvaro posee una voz privilegiada, diseminando melodías propias del hardcore punk en "Solo un minuto", que suenan contundentes. Incluso diría que es el "hit" de la agrupación, que no suena para nada molesto. No hay dobles intenciones, solo dos canciones que sobrepasan la honestidad. "Mi sangre" es otra prueba de ello, donde abarcan una lírica íntima y casi confesional. No hay tiempo para el status quo, las cosas están de una forma y no van a cambiar. El lema de la agrupación queda claro en estas dos canciones "Melodías solo para personas admirables". Admirables.

Hacen gala por que suenan acogedores, Solo x Que Si, escriben sobre temáticas profundas en su mayoría tormentos de la realidad actual es el caso de "Mundo Establecido", generando un final totalmente dispar y cálido al incluir una guitarra acústica que resulta punzante, mucho más atrevido de lo esperado nos llevan inevitablemente a finales de los años noventa. Siempre manteniendo el pie sobre la vereda de los sonidos mas melódicos, potentes coros y energía de sobra para una banda que resulta. A pesar de las odiosas comparaciones demuestra tener un propio estilo.

Nada Nuevo no deja de sorprender en cuanto a creación. En temas como "Estereotipo", una sonoridad más compleja y elaborada que la de sus acompañantes de disco, como si no bastara con la voz de Naxixo -en directo me recuerda al mismísimo vocalista de "Comeback Kid"- siguen con sus riff afilados en "Mundo". Muy buenos augurios para la agrupación que debe poseer una de las formaciones más estables de la escena actual. Con Taza, un baterista que sorprende y me atrevería a clasificar y sin caer en la "pedantería", en uno de los mejores bateristas que pulula por la escena hardcore punk hoy en día. La agrupación se apresta a grabar su nuevo disco en estudio - junto a Casco de ANA- que acompañado de trabajo y madurez resultará una edición más que recomendable. Pero, que por ahora sería injusto ensalzarlos como los hijos predilectos de una escena, sin haber oído su nuevo material completo.

Hacia el Sol pueden jactarse de tener las letras más comprometidas del compilado. Siguen al igual que sus predecesores una línea melódica que roza el punk rock de corte melódico, con esa extraña simpleza del punk que en conjunto con esa capacidad narrativa en cuanto a letras entrega esa rabia en la dosis justa que necesitamos. Se despliegan con honesta naturalidad -sobre todo- en "Herramientas del poder" e "Imposible de matar" con coros totalmente noventeros y una letra que nos llama a levantarnos tras la caída. Sin pretensiones, están lo suficientemente lejos de perternecer a experimientos desechables. Es una buena agrupación para oídos que están lejos de absorber prejuicios del entorno. Hacia el Sol cuenta con un reciente disco que debuta en las calles. Revisa su MySpace.

La verdad es que es una atractiva propuesta. Son bandas que no han escogido el camino fácil, prueba de ello es que no todas comparten el mismo nivel sonoro de grabación. La calidad de las bandas no pasa por la forma de la grabación, sino por la vitalidad y ganas de hacer bien las cosas y hoy en día está de sobra explicar la ecuación estudio + lucas = mejor sonido.

Un conjunto de buenas bandas en escenarios separados. Con esto me refiero a que las cuatro aportan calidad y una gran cuota de sentido a los ocho tracks que, cuidadosamente, en torno a un melancólico arte, han logrado que suenen similares a sus directos. Totalmente recomedable.

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7/23/2009

Paranoia: entre Bukowski, el desamor y la melancolía

Dos palabras se entrecruzan en el primer disco de Paranoia: desamor y hastío. El proyecto, de cierta forma heredero de la banda De Pésimo a Mediocre, construye un trabajo compuesto por 10 canciones de 34 minutos de duración, conectadas a través de extractos de diversos tangos, como "Tabernero" o "Bebamos buen amigo".

También hay varios guiños -más allá del explícito homenaje en una de las canciones- al escritor estadounidense Charles Bukowski, en el sentido en que la banda reivindica la melancolía. La que vinculan no sólo al (des)amor, sino también dentro de un nivel más existencial.

Personalmente, valoro la inclusión de este tipo de recursos. Sobre todo, de los tangos, ya que le otorga frescura al LP y gatilla cierta curiosidad a quienes -entre los que me incluyo- no están familiarizados con ese tipo de composiciones.

El disco parte con "Paranoia", canción que da el nombre a la banda. Es una canción triste, casi resignada. De cierta forma, se asemeja, con sus evidentes distancias, a "Escupiré Jodidos" de El Último Ke Zierre. En este caso se desarrolla a nivel lírico, mucho más el lado que justifica esa sensación orgullosa de continuar, pese a las adversidades de la vida. "Pero aún sigo aquí", pronuncian.

Musicalmente, se percibe a Loquero, al primer Leusemia, y a los Ramones de los setenta, flotando entre los acordes de la placa.

En el caso de "Invierno", la agrupación da sus primeros esbozos a la idea del desamor, matizada con un clima musical melancólico, la que inevitablemente me trae a la cabeza el "Lágrimas y Desconsuelos" de Sin Perdón, disco en el que Rorro, vocalista de Paranoia, participó y compuso la citada canción.

El recuerdo reaparece en el cover de "Eterna Ausencia" -también de su autoría-, tercera canción del citado disco de Sin Perdón grabado en Noviembre de 2001, la que está interpretada muy fiel a la versión original.

Más covers aparecerán dentro de la placa. Uno de ellos es "Los Puntitos". En este caso, Paranoia revitaliza la versión original de De Pésimo a Mediocre, con un claro énfasis en la batería y en un solo de guitarra, el que refuerza el sentimiento de angustia presente dentro de la canción.

El desamor se abandona por un momento en"Kid Stardust", a mi juicio, el momento más alto del disco.

Con su explícito guiño a Charles Bukowski, la canción retrata el hastío y desgano de la rutina, la misma que sufría Chinaski en el matadero mientras cargaba terneros y le arrojaban pedazos de jamón en su rostro, porque estaba demasiado deprimido para encontrar un trabajo convencional. Tiene un aire al clásico de Leusemia "Al colegio no voy más". Ambos temas desprecian las promesas de la educación como canalizador de los sueños. Linda canción.

En el caso de "Es verdad", se retoma la temática vinculada al amor, que también se aprecia en "Paul Newman", en donde la banda abandona momentaneamente el clásico beat ramonero y explora una sonoridad algo más densa, la que se complementa con una sentida declaración de despecho. "Todos los que son borrachos no es por el gusto de serlo, sólo Dios conoce el alma que palpita en cada ebrio", se escucha al finalizar la canción.

"Húmedo Mirar" es otra reversión de la desaparecida agrupación De Pésimo a Mediocre, muy punk-rocker en lo musical. Seguida a ella, aparece el cover de una conocida agrupación capitalina. El tema elegido es "Borracho" de Fiskales Ad-hok, del homónimo de 1991. El que, pese a estar ejecutado de forma correcta y con algunas reminiscencias a los Dead Kennedys, perfectamente podría haberse reemplazado por una canción inédita de la banda.

Ya en el final, la agrupación interpreta "Nunca te fuiste", versión acústica de otro tema del disco Pesimín (2003) de la citada banda De Pésimo a Mediocre.

En síntesis, un buen trabajo. Celebro la intención de reivindicar la melancolía, no como un concepto mimetizado con el consumo y el lagrimón fácil, tan utilizado como recurso para mantener viva a la agonizante industria musical.

Acá Paranoia va por la vía opuesta. Entendiendo ese estado emocional, junto con el despecho y la tristeza, no como los únicos sentimientos que impregnan al ser humano, pero sí como elementos de la vida, que por su complejidad y por lo recurrentes, inevitablemente constituyen fuentes vivas e inagotables de inspiración. Y eso se valora.

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10/27/2008

Embajada Boliviana no murió

El Punk ramonero con pedacitos de sensibilidad ha regresado. Exacto, no significa que Attaque 77 haya dejado las guitarras acústicas o que los Ramones decidieron revivir dentro de los cuerpos de algunos punks de Europa del Este. No, Julián Ibarrolaza, ex front man de Embajada Boliviana ha sacado un nuevo disco, titulado "Volar no es lo que soñaste".

En relación a la calidad del material, les traigo buenas noticias a todos lxs muchachxs que disfrutaban de esta mítica banda Argentina. El disco rescata todo ese espíritu inocentón de cuatro acordes, acompañado junto a esas letras melancólicas que tanto disfrutaba Ricky Espinosa.

Si quisiéramos encontrar piezas que sobresalgan entre las once canciones, se puede mencionar la sentida "Colgado", ya que es de las pocas que se atreve a adquirir cierta velocidad en su melodía, además de acompañar la sentida declaración de dependencia amorosa junto a un lindo teclado, que armoniza la canción de forma simpaticona.

Otra que revive ese punk-rock emotivo, que ha sido cooptado por la moda hastiante del Emo, que aunque nos duela, ha monopolizado la música con sentimiento, es "Mi refugio", que sigue entregando argumentos para suicidarte de forma urgente por una reiterada desilución amorosa. Linda canción.

Perdiendo el tiempo también es una de las canciones sólidas del disco. ¿Motivos? Porque es de las pocas que no habla de desiluciones amorosas. Por lo menos no directamente. Julián se da el tiempo de atacar a la política tradicional, reproduciendo una especie de manifiesto existencialista.

En resumen, es un disco redondo. Pese a que Ibarrolaza insiste en utilizar demasiadas melodías lentas, el espíritu de Embajada Boliviana sigue respirando dentro de estas once canciones. La mayoría de los amantes del punk-rock argentino, llámese Mal Momento, Doble Fuerza, o de punk-rock gringo estilo The Queers, van a disfrutar gratamente este nuevo material.

En el caso de que prefieran canciones más agresivas, siempre estará la posibilidad de adquirir música que en alguna parte utilice la palabra caos. Extrañamente, rima con casi todo.

Fotolog oficial: http://www.fotolog.com/julian_embajada/
Web: http://ar.geocities.com/julian_ibarrolaza/
Embajada web: http://www.embajadaboliviana.com.ar/
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10/23/2008

Bad Religion: Nuevos Mapas del Infierno

Si me dices que no conoces a Bad Religion es difícil que te crea. La popularidad de la banda ha superado, incluso, los límites naturales y de cierta forma lógicos que debería tener una banda punk de estas características –me refiero al mundo del skate y de las olas californianas, que acá serían un especie de mundillo ABC1 pero durante el verano-.

No, Bad Religion supera la caricatura de su propio estereotipo, que no está dispuesto a asumir. Quizás, a diferencias de otras bandas similares en sonido –que no mencionaré para no herir frágiles corazones- lo que hace siempre vigente a la banda y que –por cierto- me motiva a escribir un artículo sobre ellos y a ti a leerlo es, sin duda, la originalidad y lo inteligente de sus letras. El nuevo disco, New Maps of Hell –Nuevos Mapas del Infierno- es una prueba tangible de aquello.

Con una duración de 38 minutos, Bad Religion regresa con una dosis de lo que siempre nos ha tenido acostumbrados: canciones de no más de dos minutos y medio –incluso más cortas que las ramonianas- y mucha crítica social, dirigida, sobre todo, al gobierno neo-conservador estadounidense, uno de los más siniestros y perjudiciales que ha existido en ese país. Cabe señalar que esta preocupación por la política, la lógica del poder que conlleva y por sobre todo, la angustia y destrucción humana que acarrea consigo no es una moda pasajera que inventaron hace un par de años –actitud que si tomaron muchas bandas rockeras oportunistas-. Lo de Bad Religion sale del corazón y su propia discografía lo confirma.

El disco parte con 52 Seconds, una especie de introducción acelerada y digilatizada. Continúa con la conocida –la tocaron en Chile en abril pasado- y poderosa Heroes and Martyns. ¿Cuál es el sentido de los héroes y los mártires? - se pregunta Graffin en medio de los riffs acelerados de Mr Brett. La letra, que no requiere de mayores interpretaciones, se refiere explícitamente a la situación de Irak, país invadido y ocupado por más de cuatro años. El problema es que esos invasores, esos que cargan las balas y que legitiman un orden tiránico y pseudo-imperialista, son jóvenes de suburbios americanos –como lo demostró Michael Moore en Fahrenhei 9/11- que en muchas ocasiones son engañados y –prácticamente- obligados a ir a pelear a una guerra sin sentido y bajo el manto de un patriotismo bastante dudoso.

Después viene Germs of Perfection, que debe ser una de las canciones más potentes del disco en términos musicales. Rápida, agresiva y con los clásicos coros badreligianos –esos en donde (en este caso) Hetson y Baker gritan “ahhhhh”). La letra hace una clara alusión hacia el camino que está entendiendo la humanidad –claramente se refiere a la occidental- en búsqueda de su tan ansiado progreso. Guerras, actas patrióticas –idea orwelliana de la administración Bush para controlar a los posibles “terroristas”- y con un mundo cada vez más inseguro e irracional, propiciado por políticas de estos simpáticos estadounidenses, que la mayoría de los país respeta, aunque te duela.

Posteriormente aparece New Dark Ages. La metáfora es precisa: la vuelta a la Edad Media, que veían imposibles los confiados ilustrados del siglo XVII parece haber vuelto en todo su esplendor. Ya no dominado por el miedo católico ante el pensamiento libre de la propia gente que dicen defender, sino por políticos que confabulados por un modelo económico especulativo y sin control –en donde Nike y sus amigos viven de maravilla- controlan los hilos de tu vida y de la mía. Mientras se consuma, todo bien.

La cuarta canción es Réquiem For Dissent, un canto fúnebre sobre la oposición estadounidense a la Guerra de Iraq –que no es poca, lo que ocurre es que es silenciada sistemáticamente por los medios- que en la actualidad no tiene ninguna posibilidad de convertirse en una amenaza contundente al gobierno de los neo-conservadores.

Después le toca a Before You Die, en donde las revoluciones –de sonido ojo- retroceden un poco, incluso dejando espacio para que el bajo pierda su monotonía durante algunos pasajes, construyendo una de las mejores canciones del disco. Con las recurrentes preguntas existenciales de Graffin, pero matizadas con una de las canciones más trabajadas del disco.

La séptima es Honest Goodbye, canción que fue estrenada en forma de primicia antes del lanzamiento del disco en el myspace de Bad Religion. El tema trata sobre la historia de Perry Smith, asesino de la familia Clutter en la ciudad de Holcomb –en EEUU- que inspiró la famosa novela de Truman Capote A Sangre Fría. Pese a lo prometedor de su trasfondo, la música no logra convencer del todo, debido al excesivo intento de querer generar un clima de melancolía que no logra producirse.

Después vienen canciones como Dearly Beloved o Grains of Wrath –granos del cólera-. En esta última, Graffin regresa a su clásica crítica a la humanidad, en donde explicita, sin mayores problemas, que no quiere seguir viviendo en un lugar así.
Después viene Murder, una de las canciones más cortas del disco –un poco más de un minuto- en donde la temática gira en torno a un asesinato que no detallaré (y que claramente no entendí bien por eso no lo explico).

La onceava canción es Scrutiny, otra de las ácidas criticas a la política, pero esta vez no sólo a la estadounidense, sino a uno de los pilares de las democracias occidentales que los buenos dicen promover en contra de los malos que no la han podido entender. Bonita canción.

Siempre dicen que las interpretaciones de las letras –o de las poesías- son libres, pero en Prodigal Son- tiendo a pensar que la crítica va dirigida más a George W. Bush que a una angustia existencia de Graffin con la relación que tuvo con su padre. La música y los coros producen una de las mejores canciones del disco, junto a Before You Die.

En The Grand Delusion vuelven las preguntas existenciales de Graffin y esa angustia que con más de cuarenta años todavía no ha sido capaz de controlar. La típica fórmula de Bad Religion se apodera de la canción, con ritmos acelerados pero con más de algún quiebre en la estructura. Exacto, alejándose de la fórmula de los tres acordes, que a estas alturas dentro del punk parece ser uno de los tantos mitos que se apoderan del imaginario colectivo.

Ahora es el turno del peregrino perdido –Lost Pilgrim-. Acá se manifiesta otra de las preocupaciones que siempre ha trastornado al espíritu de la banda: el sentido de la metafísica y lo necesaria de esta en la humanidad. Bonita canción, porque. Como siempre, Bad Religion no limita su crítica a lo mala de la religión dentro de sus acciones sino que ataca y resquebraja sus principios.

La penúltima canción es Submission Complete, en donde se reitera la crítica al gobierno americano y su papel en Iraq.

Para finalizar está Fields of Mars, canción que parte con un simpático piano, en donde se plantea –con una visión bastante pesimista, la necesaria posibilidad de emigrar a otro planeta, perdiendo toda la esperanza de encontrar una solución dentro de este. Allá podremos caminar, reír y jugar, acá, aunque la televisión y más de alguna canción optimista –hasta un político de moda te lo puede sugerir- no existen muchas opciones.

Un buen regreso para la banda de los Ángeles. El regreso de Mr Brett se siente en el sonido revitalizado de la banda, que junto a las letras de Graffin, cada día más trabajadas y con esa necesaria cuota de inteligencia, traen de vuelta a una de las bandas punk (o hardcore melódico, como quieran) más importantes de la escena americana de los ochenta, que digámoslo, a pesar de los puristas y de los que se abanderan con grupos desconocidos en búsqueda de un cierto prestigio, es uno de los grupos más frescos y necesarios que van quedando.

Prometieron visita para Chile el próximo año, veamos si se cumple. Mientras tanto, New Maps of Hell no deja de ser un gran consuelo.
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10/12/2008

Los Violadores: Bajo un sol feliz

Review del regreso discográfico de los Violadores durante el año 2006, momento en que editan su esperádo disco "Bajo un sol feliz", que los trajo a Chile dos veces ese mismo año, primero en un emotivo show en la Batuta, y posteriormente en el cumpleaños de los Miserables, esto después de casi 20 años de ausencia -pese a una inesperada aparición del proyecto Stuk@Pil en el Teatro Providencia en 1997-.

Cabe señalar que la banda liderada por Pil se encuentra ad-portas de editar su esperado documental "Ellos son, Los Violadores", que recorre sus hitos más importantes en más de 27 años de trayectoria.

Es arriesgado lo que están apunto de leer, pero en parte es cierto: hace años que no escuchaba un disco tan bueno como este. Puede que el emotivo disco póstumo del maestro Joey Ramone –Don’t Worry About Me- o el espectacular disco de Ocho Bolas en donde tributan a Pablo de Rokha –Genio y Figura- hayan llegado a emocionarme de forma enfermiza, pero lo que generan los Violadores es distinto.

He escuchado algunas críticas hacia la actual formación de Violadores. “No, es que no está Stuka” – dicen muchos por ahí-. Crítica que comparto, porque no puede olvidarse a una pieza fundamental de las composiciones violadoras. Es como borrar sin asco a McCartney de los Beatles.

Pero la ausencia de Stuka no fue producto de peleas o rencillas irreconciliables con Pil u otros integrantes de la banda. Es necesario recordar que después que los Violadores se separaron, Stuka con Pil se juntaron en el grupo –con original nombre- Stuk@Pil. Incluso vinieron a Chile, en un concierto en el Teatro Providencia el año 1997. Lo que pasó con el guitarrista clásico de la banda, que no le permitió formar parte de esta reunión, fueron problemas legales y familiares. Así de simple. Aunque no se crea, actualmente se encuentra viviendo en EEUU con su familia. Vamos al disco.

Las guitarras parten con “Bajo un sol feliz”, tema que da el nombre al disco. Con guitarras punkrockers y una melodía clásica de la primera camada de la escena inglesa, los Violadores, a través de una letra irónica e inteligente, describen el proceso mental que realiza un político que puede estar presente en cualquier país. Sin eufemismos ni dobles lecturas de lenguaje, Pil desenmascara a esta tropa de delincuentes que siguen monopolizando el sistema.

El segundo corte se llama “Anita del Mar”. Pil en una entrevista lo relacionó con el vallenato -la cumbia pura de Colombia-, música que influencio mucho sus composiciones desde su autoimpuesta residencia en el Perú. De nuevo mantienen una melodía no muy acelerada, alejada de las modas melódicas en donde todas las canciones se parecen con todas. Una letra, definida por el propio Pil, como “a lo García Márquez”, afirmación que no deja de ser ambiciosa.

Si creían que el pogo estaría ausente en los nuevos conciertos violadores: se equivocaron. El tercer corte de la placa, titulado “Combate”, revive el espíritu de esas emblemáticas canciones como “Violadores de la ley” o “ Viejos Patéticos”. La música es perfecta, en donde Tucán –guitarra- establece una combinación perfecta con el Niño – por su edad, ¡mal pensados!- en bajo. Sergio Vall mantiene los tiempos de una forma impecable, generando una de las mejores canciones del disco.

A continuación viene Nelson Chess. ¿Alguien sabe quien es? Por lo menos, yo no. Según la letra de Pil, sería un famoso y mítico hacker, pero yo no he podido encontrar ninguna información al respecto. Creo que en su visita a la Batuta, el vocalista –en esa ocasión bastante borracho- dio alguna explicación al respecto, pero en este momento no la recuerdo.

Con "Mentiras" –quinta canción- el ritmo se acelera un poco y regresa el punk-rock más acelerado. Se asemeja con las nuevas canciones –ojo sólo en velocidad- presentes en el “En vivo y ruidoso II” del 2002. La letra mantiene la crítica hacia el imperialismo americano, adquiriendo una vigencia preocupante, sobre todo con los sucesos ocurridos en los últimos años, como la invasión a Afganistán -¿sabían que EEUU compró las imágenes satelitales del país árabe para que otros medios no los difundieran?- y la ocurrida en Irak.

"Zombie" pone la cuota de relajo ante tanta profundidad casi metafísica y las dosis de crítica política. El ritmo es perfecto para realizar un alegre pogo, complementado con una letra romanticona, ya presentes en anteriores discos de la banda argentina (¿cómo olvidar “Sentimiento Fatal”?).

La crítica regresa en la séptima canción –"Noche de Rave"-. El blanco en esta ocasión son las fiestas electrónicas. Porque, admitámoslo, más allá del impulso original, en donde la crítica radical hacia la sociedad y a la misma industria –no todo era punchi punchi- la música electrónica ha pasado a constituir la excusa de jovencitos adinerados para adquirir una rebeldía que de auténtica tiene muy poco.

En “Fuegos de artificio”, Pil regresa con esa poesía ambigua y enigmática que hace tan ricas a las líricas de Violadores. No porque queramos buscar pseuda-intelectualidad, sino porque te hacen pensar, lo que siempre será positivo. La música, dirigidas por los inspirados solos de guitarra de Tucán, le dan un cariz melancólico a uno de los puntos más altos del disco.

“Una marcha más”, la novena canción de “Bajo un sol feliz” parte con el bajo de el Niño –insisto,¡es por la edad!- que recuerda la clásica canción de Exploited, “Alternative”. La música debe ser una de las más rápidas del disco, combinada a la perfección con la letra de Pil, que describe no las intenciones de reivindicación social de los sindicatos o de las organizaciones sociales, sino el proceso que realizan los carabineros –los pacos-, definidos como cazadores por Pil, que “se quieren llevar tu dignidad: ¡tu libertad!” – dice el vocalista violador.

"Un espía en la Habana" ya estaba presente en el ep “Y va sangrando”, salido el año 2004. En su momento me pareció una peligrosa exploración musical, ya que recurrieron a excesivos arreglos melódicos, que hacían suponer el urgente regreso de Stuka, el punk por naturaleza de la banda. Pero dentro de “Bajo un sol feliz” está bien. No te voy a mentir, la letra todavía no la entiendo, así que me remitiré a decir que Pil está en contra del espía y a favor de Cuba.

La penúltima canción del album se llama “Oficial u Opositor”. Acá se nota la influencia de los Toten Hosen, grandes amigos de la banda, en donde el ritmo acelerado regresa a tomarse otra canción. La letra se refiere a las volteretas ideológicas realizadas por los políticos, muy común por estos días. “Apoyaste al dictador, bienvenida la elección...¡un día sos oficial y otro día opositor!” – grita Pil-. Más claro que el agua, aunque depende de donde la tomemos.

Para finalizar, "Una historia, dos ciudades" ¡no podía faltar la balada! Por cierto, “a lo violador”. Pil debe ser uno de los mejores compositores que siguen dando la batalla. A pesar de que es una canción melancólica, y que podría ser considerada como una “mariconada” por parte de la escena más dura, Pil consigue el equilibrio en la composición, generando una historia atractiva, en donde describe a las ciudades que han sido su patria durante su vida: Lima y Buenos Aires. Buen final.

¡Pero no podía faltar el bonus track! Ese pilluelo escondido que suele omitirse dentro de los créditos del disco. Es una canción popular irlandesa, titulada "Nancy Whisky". No estoy seguro, pero creo que canta gente de los Toten.

Para concluir, quiero señalar lo magnifico del regreso de una banda de la talla de los Violadores. El mérito de estos dinosaurios del punk-rock es que a pesar de todo el trayecto que han recorrido – más de 25 años- , de los cambios de integrantes, de la incapacidad de lograr una popularidad que se tienen más que merecidos –por sobre de bandas oportunistas que no mencionaré- siguen corriendo el riesgo de reinventarse, y de sobre todo, seguir realizando nuevas canciones.

Es cierto que la banda visitó dos veces Chile el año pasado –situación que no ocurría hace más de 10 años- pero no sería ninguna molestia tenerlos de vuelta por estos lados. Porque a estas alturas, lo que genera Violadores, esa mística, ese punkrock que nace desde los huesos, no es una moda pasajera generada por un contexto de pubertad u rebeldía momentánea. A estas alturas, Violadores es un sentimiento. ¡Grande Violadores!
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9/23/2008

Y TODOS ESCUCHAMOS SMITTEN

Nunca fui un fanático de Smitten. Siendo sincero nunca me gustó. Siempre pensé -y de cierta forma lo mantengo- que la mayoría de estas bandas que apelaban -y apelan- a los sentimientos de forma tan explícita y excesivamente llorona era más un producto que una propuesta artística sincera y original. Sin embargo, y en defensa de Patrick Steve y compañía, tienen el mérito de que, por lo menos en Latinoamérica, fueron uno de los primeros que explotaron el estilo.

Rare Love Traxx, disco de 2001 de la banda, dentro de mi confuso imaginario personal, refleja una época que ya se fue. Esa que respiraba la última etapa del auge y caída de la heterogénea escena hardcore, que permitía tener en un mismo concierto a los gay hardcore de Chicago de los Crudos ,liderados por el inigualable de Martín y a los Fiskales en un mismo escenario.

Es cierto que siempre existió la clásica minoría intolerante, irreflexiva, y violenta, que nunca vio con buenos ojos estas, a simple vista, incompatibles alianzas musicales. ¿O alguien me va a decir que en este incierto 2008 es posible repetir una tocata de los anarco punk de Los Dólares con Sin Perdón de teloneros como ocurrió a fines de 2002? Esa minoría, lamentablemente, se ha masificado de forma sorprendente.

Smitten forma parte de eso. Cuando el punk, por lo menos en un breve período y quizás quien sabe bien por qué, se mimetizó con una hasta el momento, temática tabú: el amor.

Pero no el amor rabioso, pasional, hasta naif, que cultivaron desde los Damned de Inglaterra con una notable anticipación -incluso antes que los Pistols- o hasta las sinceras letras de Joey Ramone dedicadas a su único y verdadero amor, Linda (exacto la que Johnny le robó).

Esta exaltación del sentimiento era distinto. Mucho más tierno, más explícito, más ingenuo y, curiosamente pese a la luminosidad de las estrellitas que simbolizaron esta "corriente", bastante oscura y depresiva en su trasfondo.

El disco en sí, que en teoria es lo que estoy describiendo, es un ejemplo de esto. Mi alma, por ejemplo, la octava canción del disco, mezcla la típica furia del punk americano -no el de TSOL sino el de The Queers- acompañado de letras un tanto soberbias y hasta vengativas de los tiernuchos Smitten.

Ojo que el punk nunca esquivó el amor como fuente de inspiración. Bandas como La Polla Records, una de las más veneradas y sinceramente respetadas, El Último Ke Zierre o incluso la camada inglesa post Pistols no perdió la oportunidad de incluir casi de forma imperceptible alguna canción media sensible en medio de notables y rabiosos himnos de destrucción.

Hay otras canciones buenas, que me siguen conmoviendo. My Mother, con una de las letras más tristes que he tenido la posibilidad de escuchar o Camino al Destino, son grandes tracks, que le dieron identidad y de cierta forma masificaron y dieron cuerpo a una incipiente cultura "emo" en el país. Acá pueden salir los puristas -ávidos lectores de internet en sus ratos libres- que el Emo nació en los ochenta y que Fugazi hizo esto y esto otro, puede ser, pero por lo menos acá en el culo del mundo no es mucho lo que importa.

Las bandas emo "de verdad" que la mayoría conoce y no vale la pena mencionar llegaron después y por cierto fueron muy bien recibidas por el público, pero Smitten sin duda dio los primeros pasos.

Volverás, Mi Alma, todavía, ya a 6 años desde que escuché por primera vez ese disco, aún me producen la misma sensación al momento de poner el CD en mi eterno CD Player -actualmente muerto-.

Nunca los vi en vivo. Solamente, presencie una fugaz aparición de ellos en un cumpleaños de BBS Paranoicos (acompañados de Asphix y Sudarshana, cuando, estúpidamente, coincidieron ambas tocatas). En esa oportunidad, tocaron Solo faltas vos.

Pensé en criticarlos, pero no puedo. A pesar de que la mayoría los reniegue, diga que son una mala copia de los "originales" grupos estadounidenses realmente emo o "realmente" melódicos, Smitten es una buena banda. Qué no destaca por la originalidad ni musical ni menos en letras, pero que tiene el mérito de haber surgido en el momento adecuado y en medio de una escena que supo acogerlos con cariño y respeto, pese, insisto, al creciente sentimiento de basurearlos y criticarlos porque habían vendido el verdadero emo o hardcore o lo que fuera.

En una de esas sí lo hicieron, porque Cucsifae, banda independiente y muy respetada de Lucas (ex Fun People), no era lo mismo que Smitten pese a que el primero con el disco Acerca de Personas se aproximaron peligrosamente al estilo del segundo. Y claro, ahora aparecen en MTV y puede que ganen hasta un poco de plata.

Pero pese a todo esto, Smitten demostró, sobre todo con este disco, que sin duda es su mejor disco, que se puede realizar y llevar a cabo proyectos musicales -quiero creer que sinceros- sin las directrices inmediatas que impone la moda de turno. Y que mientras sean buenos, el público, audiencia o como quieran llamarlo, estará dispuesto a escucharlo. Desde Ramones hasta D.I, desde los Violadores hasta las melodiosas armonías de los chicos de Smitten.
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9/10/2008

RANCID: Y AFUERA VIENEN LOS LOBOS

Review del tercer disco de Rancid de 1994: "....And Out Come The Wolves". Exacto, ese en donde sale Tim en la portada -tributando a un emblema de la escena hardcore ochentera- y que cuenta con por lo menos 3 de las mejores canciones que jamás ha hecho el cuarteto de California.

Debe ser uno de los mejores discos que he tenido el privilegio de escuchar. Llegó a mis oídos mediante un extinto programa p2p llamado Audiogalaxy -sucesor del asesinado Napster-, que permitía bajar una a una las canciones de los LP, previo conocimiento del tracklist, por cierto –en algunos momentos mi desesperación por saber determinados nombres u orden de canciones me llevó a ir directamente a disquerías y anotar con un desgastado plumón rojo los nombres de las canciones-.

Pese a lo práctico del nuevo sistema, el procedimiento era lento,y por momentos, tedioso. Exacto, la velocidad de conexión de ese tiempo era un décimo de la actualidad.

Pero valía la pena. También imprimí la portada, creo que de una página llamada allcovers.com o algo así.

El disco es demoledor. La primera vez que lo escuché fue a mediados del 2001. No se por qué me gustaba tanto escucharlo, si nunca entendí –en ese momento- las letras, ni el mensaje. Ni siquiera tenía claridad sobre qué significaban los sutiles detalles de la portada, en donde Tim ocultaba su rostro planificadamente.

Años pasarían hasta que me diera cuenta de que era un honesto tributo a la banda más reconocida de Ian MacKaye: Minor Threat. Tampoco tenía idea de otros detalles, como la telaraña en el brazo de Tim. Incluso el nombre del disco para mí era insignificante: ni siquiera lo podía pronunciar. También pasarían años para que me diera cuenta de que era la frase del célebre libro de Jim Carroll, The Basketball Diaries -exacto, el mismo nombre de la película sobre la vida del escritor realizada por el pelotudo de Leonardo Di Caprio-

Lo que me gusta del disco es la alegría, el ska sutilmente acelerado, la voz carrasposa de Tim, el bajo siempre a tiempo de Matt, sus solos impresionantes, que claro, no son la genialidad hecha humanidad, pero admitámoslo, el virtuosismo nunca ha sido un elemento esencial dentro del punk. Ni siquiera es importante.

En cambio, Rancid acá introduce teclados –como en Time Bomb-, también presenta canciones increíbles como Olympia Wa, de esas en donde Tim rememora sus años de juventud con su eterno amigo Lars, que cita en varias canciones de la discografía del grupo.

Este disco tiene vitalidad energía, corazón y palpitantes dosis de alegría, temas un poco olvidadas por las bandas ochenteras americanas que todavía ostentaban algo de popularidad por esos años, como TSOL o DI.

A diferencia de trabajos posteriores, como el criticado Indestructible, en donde Tim estaba muy inestable emocionalmente, este disco destella punk-rock en su esencia, rescatando lo mejor de los primeros discos de Ramones, de Jimmy Cliff Y de Desmond Dekker, condensados con éxito en Operation Ivy y resucitados con pulcritud y originalidad en esta placa.

Journey to the End of the East Bay, es otra de las canciones increíbles del disco. Matt hace un solo de 20 segundos que pese a su aparente simpleza, es de una originalidad y tecnicismo envidiables para un bajista 100% punk-rocker.

Siempre he pensado que sin Matt Rancid no existiría, no hay otro bajista en la actualidad del género que se preocupe tanto de una base pulcra, limpia y fiel al espíritu que intentó plasmar Lars y Tim a través de las letras. Quizás antes sí existió otro, el inigualable Paul Simonon con los extintos Clash, que tiene el mérito de ser el primero que eliminó lo plano del bajo y decidió introducir bonitas escalas en varios de los éxitos clasheros.

También hay otras joyitas, como Old Friend, que insisto, en los momentos que me volaron la cabeza, no tenía idea del contenido de la letra. Lo que me gustaba era la guitarra ska arriba y abajo, las bases certeras de Matt, que inevitablemente que produce una sonrisa al escucharla. “Puedes quitarme el dinero, el alma: pero no el corazón” - señala Tim en una de las últimas estrofas de la canción-. Maravilloso.

En conclusión, es un disco notable, que creo que Rancid todavía no ha podido igualar y que dudo que lo pueda volver a repetir. Acá hay mucha inocencia, rabia poco fundamentada -pero muy auténtica- contra el sistema, la ciudad, las personas, los prejuicios.

Lo lamentable es que esa fórmula, con el tiempo se ha profesionalizado –sobre todo a nivel de composición- en exceso, quitándole esa magia de autenticidad y de inocencia de los primeros trabajos.

Tampoco hay que engañarse. Este disco fue uno de los más vendidos de su trayectoria e incluso se los llegó a comparar con Green Day –específicamente con el Dookie-, por su alto nivel de ventas en EE..UU –acá en Chile ni siquiera existían en 1994-.

Pero es Rancid en esencia, mucho más flacos, desprolijos, inquietos musical y artísticamente –ojo con la colaboración de Jim Carrol en Junkie Men- que en todos sus trabajos que los sobrevinieron.

Habrá que ver que pasa con el dilatado sucesor de Indestructible, que se viene prometiendo desde enero pasado –con la producción de Mr Brett de Bad Religion- y que por lo menos en el discurso. asegura la misma energía de los primeros trabajos. De esos que tanto nos gustan, de esos que todavía continúan destruyéndonos pedazos del cerebro que nunca nos importó demasiado utilizar.
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8/26/2008

PSYCHO LOOSERS: EL PUNK RAMONERO AÚN RESPIRA

Existen muchas mentiras sobre el punk ramonero. Muchos, con tierna inocencia, aseguran que Green Day y toda la quinta camada de punk-pink-rock, llámese Sum 41, Good Charlotte, etc. son representantes del sonido de los chicos de Queens. A pesar de que destruya una de las pocas seguridades infantiles que te quedan, lo siento, pero es otra de las mentiras de un desinformado grupo de periodistas musicales.

El punk ramonero tuvo un extenso desarrollo durante los ochenta. Desde los estadounidenses de Screeching Weasel o the Queers, o hasta los setenteros de los Buzzcocks, consiguieron recrear y a la vez reinventar toda la esencia ramonera. La formula era sencilla: tres acordes y mucha actitud. Pero no actitud pelotuda y vacía, propia de grupos que copiaron la fórmula con treinta años de desfase. No. La idea era decir los que muchos sabían que pasaba pero que pocos tenían las agallas de pronunciar. Ahí estaban los Ramones.

Pero como se sabe, los Ramones se murieron. Lo que permanece es la fórmula. Uno de esos grupos, que ha rescatado de buena forma la esencia de ese espíritu setentero, es el grupo español Psycho Loosers.

En su disco “ Yo fui un perdedor adolescente”, se aprecia, desde la estética de la carátula, hasta las dudosas rimas musicales, una clara influencia del punk estadounidense pre escena hardcore ruda y agresiva.

Acá hay desamor, historias adolescentes irrelevantes (claro, es la infancia tienen relevancia, es innegable), más de algunos zombies y mucha devoción hacia las películas de terror, estilo George A. Romero.

Es cierto, estos chicos no inventaron nada nuevo, pero lo interesante es que logran repetir la fórmula –es cierto que está bastante gastada- con originalidad y sin prejuicios.

El tema “Odio el punk” debe ser una de las declaraciones de principios más osada de los últimos tiempos. Mientras muchos se desmarcan haciendo lo mismo que le critican a sus ídolos, estos cuatro chicos critican con bastante inteligencia, desde Maná hasta las fotos pseudo-artísticas de Spencer Tunick. Muy bien.

El clima del disco es alegre y por momentos demasiado optimista, lo que nunca es malo. Quizás, lo único criticable sería una preocupante inclinación hacia el hardcore melódico, lo que podría quitarle esa fuerza que he tratado de explicar, pero da lo mismo.

Si quieren escuchar punk entretenido, que le patea el culo a Tronic y que a la vez mantiene vivo ese espíritu de los setenta que revitalizó el rock n roll de los cincuenta –que incluso los Misfits reivindican- por favor escuchen Psycho Loosers. Por favor.

(texto rescatado de mi antigua web)
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5/12/2008

Reincidentes y su nuevo disco

Reincidentes es una de esas bandas que es imposible no tenerle cariño. Su prosa cercana, inteligente y directa han generado una decena de canciones que forman parte del inconsciente colectivo de cualquier iniciado, arrepentido u obstinado en el punk-rock.

Canciones como Vicio, El Safari, El Sur, Jartos de Aguantar, o Resistencia son verdaderos himnos del punk español.
Todo esto todavía me hace preguntarme que hizo que Reincidentes decidiera sacar un disco de covers y más encima de canciones latinoamericanas si poseen una capacidad casi innata para crear buenas canciones.

El disco, titulado América: canciones de ida y vuelta, a simple vista, parece una locura y un oportunismo espantoso, sobre todo, por el gran número de fanáticos que tienen en este lado del mundo. Pero esa percepción no pasa de ser un prejuicio infundado. El disco contiene 16 piezas fundamentales de las canciones latinoamericanas. Gente como Pablo Milanés, Silvio Rodriguez, León Gieco e incluso Los Jaivas aparecen dentro de los tracks elegidos por los sevillanos.

Los puristas podrán decir "uy los locos se volvieron jipis" o estupideces así. Lo primero de esa afirmación es clarificar que se entiende por hippie o que tipo de letras se pretenden proponer como contraparte ante esas temáticas "sensibles" y demasiado blanditas, que es lo que siempre se dice.

Pero más allá de eso es un buen disco. No es pretencioso, mantiene un sano respeto hacia las versiones originales y sobre todo, socializan una gran cantidad de autores e intérpretes que seguramente ni tú ni yo conoceriamos si no fuera por este disco.

Una de las versiones más inspiradas y emotivas del disco es, sin duda, "Cual es el precio" de Attaque 77 . No quiero exagerar, pero hay que hacerlo: la musicalización de Reincidentes es bellísima. Con un piano, unos violines de fondo y una guitarra acústica, consiguen intensificar una mística ya presente en el tema de Ciro Pertusi. Notable.

Hay otros puntos altos, como Quieren dinero de los Prisioneros o Playa Girón de Silvio, que demuestran lo mucho que se puede hacer con 4 acordes -eso de 3 acordes siempre ha sido y será un mito en el punk-.
En síntesis, un buen disco. No es de lo mejor de Reincidentes, pero sin duda que se acerca a los mejores momentos de la banda. Musicalmente cada día suenan más sólidos y pese a la tendencia de ciertas ambiguedades ideológicas por parte de algunas bandas "combativas", Reincidentes sigue firme en la difusión y defensa de un mensaje socialista, humanista y revolucionario.

Aupa Reincidentes, ¡nos vemos en Octubre!
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