2/27/2006

¿¿Sin Dios en Chile??

Se respiraba un aire de destrucción y violencia. Se sentía en los huesos ese peligro inminente, esa falta de seguridad. Todos los presentes no podíamos dimensionar lo bello del momento. Sin Dios se estaba ubicando sobre el escenario, mientras comienza a sonar “A las barricadas”, tema emblemático de la Guerra Civil Española. Las gargantas se hacen una sola, las crestas se mueven, excitadas y eufóricas. La banderas negras flameaban sin miedo. Apenas gritan: “¡¡La revuelta continúa!!”, ya sabíamos que la fiesta había comenzado.

Mis ojos todavía no lo creen, no se cansan de mirar un hermoso afiche, que sentencia: “Hoy como ayer, seguimos puño en alto”. ¿Amenaza terrorista? Puede ser. Aunque suene a falacia máxima, era cierto: Sin Dios venía a Chile.

Tengo mucho calor. Estoy en una fila interminable que ni siquiera medita en avanzar. Me tiemblan las manos. No puedo creerlo: mi entrada se ha partido en dos. ¿Me dejarán entrar? Tengo suerte, el gordo de la puerta no hizo mayores problemas. Camino un paso, otro más, y listo: estoy dentro de “La Laberinto”. Este local, ya ha superado la barrera de lo mítico (ya no existe, ojo). Dentro de sus visitas, figuran grupos rockeros tan importantes como Fugazi, Fun People, Lagwagon y Supersordo. Sus paredes extensas, su forma circular, cálida y acogedora, todavía me sacan una sonrisa. Ese color gris opaco, esa falta de cuidado excesivo, le generaban una melancolía tan viva, tan real.

Mientas me disponía a posicionarme junto al escenario: un skinhead se cruza por mi camino. Siempre cercano a la franqueza: no existen personas que deteste más que a los autodenominados “skinhead” (no todos, sino el estereotipo, conozco a grandes personas que reivindican la cultura, pero con inteligencia, no con golpes aleatorios). Seres violentos, agresivos y alcoholizados. Personas que no encontraron nada mejor que copiar, en forma descarada, estereotipos salidos de los suburbios londinenses. Una estética con nula originalidad: bototos lustrados, suspensores rojos, jeans ajustados, poleras que reflejarían un compromiso hacia esta pseudo-cultura. Traté de no mirarlo. Si te atreves a superar el límite de los cuarenta segundos de intercambio visual, prepárate para un sabroso golpe en tus costillas.

-“¡Buena, loco!” – me grita un buen amigo del colegio. Suponía que vendría al concierto, pero por situaciones inexplicables, fue imposible una llegada en conjunto.
- ¡Hola! – El abrazo fue efusivo, seguido de un fraternal beso – Puede parecer extraño tanta afectividad, pero para nosotros, eran simples demostraciones de una hermandad que no podía destruirse.

Él, mi amigo, no me introdujo en el Punk, pero sin duda fue una importante influencia. Sabía mucho. Sus conocimientos políticos eran inigualables y su nivel de pasión hacia la cultura todavía me produce escalofríos. Ese día llevaba una polera negra corriente y sin alusiones contestatarias. Un pantalón corto y unas zapatillas que no terminaban de romperse. Los bototos se quedaron en la casa ese día.

- ¿Puedes creerlo? ¡Sin Dios en Chile! – me gritaba, condimentado con algunos garabatos irrelevantes – Lo creía. A pesar de todos mis miedos: lo creía.

Afirmado en la reja, veo subir a la primera banda: Punkora. Deben ser el grupo chileno más importante de los últimos cinco años. Con letras ácidas, políticas e inteligentes, deleitaron de un Punk melódico por más de veinte minutos. El vocalista, poseedor de una voz áspera y lejana a una afinación profesional, vomitaba y escupía consignas que todos interiorizaban como propias. Por momentos, el sonido fallaba, pero “El Guille” y compañía, gritaban con una fuerza que minimizaba cualquier imperfección técnica.

El anarquismo chileno se hace canciones: Malgobierno al escenario. Sin pausas, sin melodías fáciles, la banda mueve a la audiencia durante quince intensos minutos. Mientras descargaban temas de su último disco, “La Esperanza Intacta”, siento violentos ruidos a lo lejos. Ya que mi imaginación ha superado cualquier barrera racional, podía visualizar el caos que se gestaba afuera del recinto. Estaba preparado para el golpe, sabía que el concierto podía llegar a su fin.

Última banda telonera: Curasbún. Jamás me podrá gustar la propuesta de esta agrupación. Promueven la violencia irracional, justificada en una especie de supremacía moral incomprensible. También, les encanta criticar a cualquier actor social que defienda métodos pacíficos (lo denominan hippie). Yo seguía pegado a la reja, esperando que esta tortura terminara. En medio de la presentación, decenas de vidrios fueron destruidos. ¿Vidrios destruidos? Sí. Lo que ocurría era el típico forcejeo con gente que es incapaz de cancelar el precio de una entrada. Pero existen otros matices. Por ejemplo, es ridículo que afuera de “La Laberinto” estén paradas tres mil personas, cuando el local tiene capacidad para ochocientas. Es más que curioso. Por fin: Curasbún se baja del escenario. Viene Sin Dios.

Fue una interpretación hermosa. Parten con “Banderas Negras”, de su emblemático disco “Ruido anticapitalista”. No había baile, ni violencia, ni ganas de generar peleas irrelevantes. Los asistentes sólo querían escuchar buena música, sólo querían saborearse con acordes que nunca se escucharán en medios masivos oportunistas. Suena por los parlantes “Hoy como ayer”, “Ingobernables”, “La idea”. Estaba preso en un estado de catarsis. Sin Dios había sido la banda que siempre había admirado. Me pasmaba su consecuencia, su audacia, su anarquismo radical. Lo fantástico es que estaban frente a mí. Es cierto, no con una vista privilegiada (un insensato se ubica justo sobre mi ubicación estratégica), pero no deja de ser un dato menor.

“El anarquismo es una forma de generar política, necesaria y urgente, para salvar este planeta condenado a las garras siniestras del capitalismo salvaje. Hace años, pensábamos que éramos pocos en esta lucha, ahora nos damos cuenta que somos menos, pero seguimos acá, junto a ustedes”. Es una frase bonita, casi tierna. Sin Dios la pronunció, sin saber que todas sus intenciones quedarían relegadas en una inconsecuencia descarada y patética. Después de unos aplausos, se escucha “Miseria y Traición”.

Quiero pensar en las buenas intenciones de Sin Dios, no puedo concebir tanta canallada. Mientras seguía sonando el punk acelerado, la policía ingresa al recinto. Giro mi cabeza y veo una cantidad interesante de Fuerzas Especiales. De forma espontánea, se genera una curiosa situación de hermandad: todos estábamos casi abrazados en el centro del local. Comienzan los cánticos: “Es la policía verde, esa que no deja ver”, seguidos de garabatos muy bien utilizados. Pero algo andaba mal. Cuando posiciono mi cabeza sobre el escenario: no estaba Sin Dios. Mi corazón se quebró en pedazos incontables. Mi leyenda, mis héroes, mis referentes, escapaban sin ninguna justificación coherente. La mayoría de los presentes estaba siendo golpeado, menos esos emblemas de lo contestatario, que seguían ideando canciones, escondidos entre las sombras de la cobardía.

Salí corriendo hacia la calle, con la esperanza de no ser detenido por estos símbolos del orden y la institucionalidad. La suerte estuvo conmigo ese día. Un hecho más que anecdótico, fue cuando el “huanaco”, a la salida del recinto, me apuntó en forma directa a la cara. Afortunadamente: el líquido no llegó a rociar mi ropa sudorosa.

La pena invadía mi rostro. La policía había destruido el concierto que más había soñado en mis noches de niñez inocentona. Mi banda favorita, huía con una cobardía digna de niños púberes. Para mi fortuna, un periodista de Canal 13 se asoma por los alrededores. Lo único razonable que se me ocurrió, fue gritar y gritar garabatos contra el sistema, la vida, la policía y la prensa mentirosa. Nunca salió al aire, nunca salió al aire.

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2/21/2006

¿Humberto Maturana?

¿Humberto Maturana?

(Por Simón Ramone)


¿Por qué tomarse la molestia de escribir sobre Humberto Maturana? ¿Vale la pena? Actualmente, me siguen produciendo serios problemas mentales ese tipo de preguntas. Lo necesario, o “ lo que valga la pena”, todavía me tiene sin cuidado.

Tratando de seguir esta pésima introducción de la forma más digna posible, lo más a lugar es exponer quién es Humberto Maturana. De nuevo: ¿Quién es Humberto Maturana? (Lo que se leerá a continuación son los típicos datos aburridos, pero a pesar de lo tedioso, creo que algo de importancia tienen)

Humberto Maturana ingresa a este mundo en 1928. Su colegio, el responsable de entregarle esas primeras dosis de inquietudes, fue el Liceo Manuel de Salas. Egresa de él en 1947. Está claro. Por momentos, me confundo, pero Maturana es un científico. Siguiendo esta lógica ruta: Maturana entra en la carrera de Medicina de la Universidad de Chile. ¿Sigo con su carrera en el extranjero? Podría, pero esa obsesión con los datos sin ninguna importancia, por lo menos ahora, han llegado a su fin: fin.

Más que la vida de Maturana, me interesa las ideas que salen de la cabeza de Maturana. ¿Tiene algo importante que decirnos Maturana en este 2006?

Las luces que da Maturana son variadas. Lo primero, es su preocupación hacia la forma en que entendemos y procesamos lo que tenemos a nuestro alcance. Para él, siempre que nos enfrentamos a cualquier tema, y lo asumimos como un saber, tu capacidad reflexiva (y la mía) estará relegada a la inexistencia. Lo acorde, a esa sensación de duda, es sentir lo percibido, como un conocimiento.

Maturana se atreve, trata de cruzar ese cerco incuestionable que el mismo tuvo que asumir como verdades absolutas. Asegura que la objetividad debe estar entre paréntesis. Esto no se homologa con una negación de los objetos. Tampoco es subjetividad, aunque dice que no podemos tener una realidad fuera de uno mismo.

La inquietud de Maturana tiene que ver con una pregunta, por momentos obviada y asumida casi como una tierna estupidez: ¿Cómo se yo lo que digo que sé? La influencia de esa sensación de incertidumbre proviene de Nietzsche, sobre todo en Así hablaba Zaratustra (en “La metamorfosis del espíritu).

Pero está claro: Maturana sigue siendo un científico. Siente inclinación hacia la ciencia, que se sustenta en base a procedimientos empíricos, y no simpatiza tanto con la filosofía, ya que estaría basada en principios, esos que le incomodan tanto a Maturana, esos, que según él: impiden la reflexión.

La reflexión lo perseguirá durante toda su vida. Él, percibe que cualquier fórmula o teoría matemática, por ejemplo, tiene alguna justificación racional. “Todo constructo racional se funda en premisas racionales”. Muy bonito, pero...¿qué significa eso? Exacto: puede ser modificados. Por ejemplo, la Geometría Euclidiana, cuenta con un puñado de postulados, y en base a eso, paf, se construye.

Cualquier problema relacionado con la lógica, para Maturana no es problema: son simples trivialidades. Pero si nos adentramos en las premisas fundamentales, esas que duelen, la perspectiva de reflexión podría tomar magnitudes insospechadas.

Pero acá entra lo clave dentro de la reflexión maturanesca. Es cierto, somos seres racionales: usamos justificaciones racionales. Lo curioso, es que a pesar de esto: no dejamos ni por un segundo de ser seres emocionales. ¿Cómo? Eso mismo, somos seres emocionales, que en base a nuestros hermosos sentimientos: usamos la razón. Nuestra conducta – para Maturana- por más irrelevante que sea, estaría conducida por la emoción.

Esto no trata de demostrar que la reflexión filosófica es una mentira atrapada en la razón. Simplemente, existen preguntas, en determinados momentos históricos, que no se pueden tocar. Platón no podía reflexionar sobre los fundamentos. Era un prisionero de su época.

¿Y qué pasa con nosotrxs? ¿Cómo nos desenvolvemos en este entorno? ¿Qué pasa con nuestra cultura?

Para Maturana, la confianza es fundamental. ¿Confianza? ¿Qué quiere decir eso? Tiene mucho que ver con sentirse protegidx. Él asegura que nacemos en la confianza. Piensa en una guagua (o “bebé”, que suena raro). ¿Nace en la confianza? Eso mismo. No siente ninguna necesidad de apoderarse de nada. Se encuentra en una sana relación con el resto.

Repito, ¿y qué pasa con nosotrxs? Sí: perdimos la confianza. O sea, queremos control, queremos certidumbre. Tiene mucho que ver con el saber que tanto detesta Maturana. Es un control bruto, torpe, casi desesperado.

Si existe la confianza, estamos autorizados a equivocarnos, a cometer errores. En cambio, en una cultura patriarcal (viene de patriarca, ¿loco no?), comienzan a esbozarse pincelazos del bien y el mal: conceptos cada día más extraños.

Una pregunta necesaria: ¿Siempre fuimos una sociedad patriarcal? ¿Esta visión enfermiza de la familia, en dónde la mujer es pisoteada y humillada, es una organización cultural innata del ser humano? Para nada.

Maturana conoce un ejemplo que derriba esas concepciones de que “todo siempre ha sido así”. El Danubio, fue una cultura matriarcal. Tú me dirás: “ Puede ser, pero no deben haber tenido mayor relevancia”. ¿Qué pasa si te digo que duró más de cinco mil años? Interesante. No deja de ser más que interesante, mejor dicho, inspirador, que una cultura basada en la co-partición de roles, y no en la dominación y en la obediencia, haya tenido tal cantidad de años de duración.

Conviene ser más específico en qué es la cultura patriarcal. ¿Cómo surge?

Maturana insiste en la pérdida de confianza. Pero no es una confianza vacía, tiene que ver con la separación hacia el mundo natural. “Yo dejo de sentirme parte del entorno, entonces, tengo que controlarlo” – asegura-. Se produce un cambio psíquico. Para él, este es el verdadero origen de la propiedad privada.

¿Y cómo funciona esta naturaleza que ya no somos capaces de observar?

Está presente la vida. Se reproducen. Pero también existe la muerte. No se oponen, existen como un conjunto que es capaz de convivir, pero sin esa mentalidad de agresión. “Los leones son carnívoros, no depredadores – dice Maturana-. Si pensamos en cualquier “emprendedor” del siglo XXI, su cabecita funciona en base a la lucha y a la eufemística sana competencia. En cambio, el temible león, convive con tu entorno, a pesar de que exista un poco de sangre, en una dinámica armónica.

¿Qué nos pasó? ¿Qué somos, entonces?

Seguimos siendo mamíferos, al igual que el león. El gran problema, radica en nuestra forma de vida. “No somos agresivos, pero podemos vivir, sin mayores problemas, en una cultura que cae en la agresión – asegura-.

Otra dificultad, que enfrentamos tú y yo, es la invención de teorías que justifican la dominación. Para Maturana hay varias, para mí también (no tiene sentido nombrarlas). Esto sigue teniendo que ver con la pérdida de confianza. Esa pérdida de confianza, nos aleja de forma casi irreversible con nuestra inocencia. Qué tiene poco de estúpida.

La razón se apodera de ti, obligando a transformar todo en un constructo racional. Maturana corre riesgos, como buen intelectual. “Abren sus ojos y se ven desnudos (Adán y Eva, en La Biblia): es un acto de reflexión”-dice.

¿Pero que tenemos en las calles, en este mismo instante? El discurso del ser. Un discurso agobiante, tedioso. En donde la competencia, parece ser el único motor que debería mantenerte respirando.

¿Qué produce esta cultura? Una sociedad enferma. Es inevitable (Suma 1+1).

Maturana usa el ejemplo de la criminalidad juvenil. Esto no se relaciona con una pésima educación, o con valores confundidos, sino con la comprensión de la misma cultura que se promueve cada día en todos los rincones posibles. Ese arrebato de lo acogedor, ese panorama, en donde todo es lucha, agresión y apropiación (¿te suena, patriarcal?), terminan marginando a nuestros amigxs en barrotes, que tratan de ocultar fallas que nos siguen escupiendo en la cara.

¿Cómo se llega a esto? ¿ Se puede evitar?

Siempre es posible dar un paso atrás. Pero hay que conocer los mecanismos capaces de no conducirte hacia el suelo. El lenguaje es nuestra gran característica, capaz de convertirnos en humanos. Ahí es donde nos hacemos. Lo fundamental – para Maturana – es evitar esa sociedad patriarcal de control, en donde el papá (o papi, suena más cariñoso), es el padre (sin el “él”, suena más agresivo). Claro, porque tiene que proyectar la sensación de control de exigencia: de autoridad.

Ya, pero...¿Cómo nos salvamos?

Con palabras, pero más que con hilos de ideas vacías: con un profundo desapego hacia la cultura patriarcal. Si somos capaces – dice –de ser personas acogedoras, que respete los errores, y en donde el hombre y la mujer tenga el mismo grado de importancia, tenemos posibilidades de flotar en medio del caos preocupante.

Y aquí sale uno de los conceptos claves dentro de las ideas de Maturana: el amor. Si amo, el otro surge a través de mis ojos. No sirve de nada el conocer, que viene siendo un simple procedimiento operacional, en donde el temor invade mis ojos, ya que sólo estaría buscando resultados (algo bastante tonto si se piensa en el amor)

Aunque parezca raro: la mayoría de las ideas expuestas parecen más de un filósofo, que de un biólogo. ¿Dónde está, entonces, el gran aporte a la biología de Maturana? De la Autopoiesis.

Comenta, que dando clases en 1960, un alumno le preguntó: “¿Qué comienza cuando comenzaron los seres vivos? ¿Cómo se yo que un ser vivo es un ser vivo?

Maturana tenía algunas ideas. Él, asume una autonomía dentro de los seres vivos, que es gatillada por lo externo. “Todas las moléculas se componen ahí, constituyen una unidad”. La Autopoiesis sería “la condición fundamental de donde todo surge”. Pasa – dice- por las coherencias estructurales de la vida misma. “No es por azar, pasa”. Es interesante, ya que para él, si las condiciones existen, se perciben, son capaces de manifestarse, entonces: es imposible que el suceso no ocurra (piensa en cualquier cosa: tiene que pasar).

Es loco todo esto. Lo más interesante, es que Maturana sigue vivo. Haciendo un pequeño juego mental con mi cabecita, noto que jamás he visto a Humberto Maturana en la televisión abierta. ¿Será peligroso? Porque, a pesar de que muchos prefieran seguir ahogados en contenidos de plástico, de aburrido, Maturana tiene poco, muy poco.

Bibliografía:
- Humberto Maturana en "La Belleza de Pensar" (Diciembre de 1995)
- El Árbol del Conocimiento (1984, buen año)
- El Sentido de lo Humano (1991)

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¿Cobardes?





Cobardes Conformistas.


El punk no esta muerto:
Sólo merece morir cuando se convierte
en otra pálida caricatura
Un club social de mentalidad rígida

y auto enfocado

Donde no importan las ideas:
sino a quien conoces
Si la música se ha vuelto aburrida
es por la gente que quiere que todos suenen igual
Sacan a la gente brillante fuera
de nuestras seudo “escena” ,
hasta que lo único que queda
es un difuso vacío (¿O no?)

Las “formulas para hacer hardcore” son basura:
cambiar y preocuparse es lo real

¿es este otro estado mental
o sólo otra máscara?
La alegría y esperanza de una alternativa

se ha transformado en un penoso cliché.

Sí: un corte de pelo no es un estilo de vida.

Imagina a Sid Vicious teniendo 35 (¿Te lo imaginas?)

¿Quién necesita una escena
asustada del amor y el sentimiento?

Juzgándolo todo
por reglas de rapidez y fuerza
(Los adolescentes del siglo XXI,
suelen recitar con orgullo,
esta apología a lo vacío y superfluo)

¿Quién tocó anoche?- se escucha en una boquita rebelde-

"No lo sé, lo olvide (Lo peor es que se escucha,
con tanta franqueza; es inevitable que conmueva)

pero saltar del escenario
fue muy divertido."
Tan ansiosos de complacer
las leyes de la presión de grupo
(¿Percibes lo uniformado
que puede ser un aparente movimiento?)

Tan ansioso de complacer
las leyes de la presión de grupo
Sin darte cuenta: Cometes los mismos viejos errores una y otra vez
Cobardes conformistas: como sus padres
Lo que nos ha arruinado más que las drogas,
son los malditos ladrones y mentirosos,
cagándose a la gente
cuando comparten su territorio


Cuándo alguien cae, ¿donde están los amigos?
"Yo soy más Punk que tú por un año o dos,
después,
es tiempo de conseguir un buen trabajo"
(Seamos francos: así es. Esa rebeldía nihilista no se mantiene en el tiempo, los que se mantienen...)

Otros se quedan en casa,
no es divertido salir
Cuando las tocatas son arruinadas
por pandillas y matones

Cuando los matones forman bandas,

"mira quien consigue contratos" (con tono de decepción)
Sellos metaleros
(o "indie", para traerlo al contexto local) ,
desde Santiago,
buscando engañarte

Ellos e firman a las bandas
más racistas
y homofóbicas que puedan encontrar
(¿Para qué?)

Para hacer plata preparando
a los chicos para la guerra
(Llámese sistema, guerra, etc)

Hablan mucho: hacen poco

Tan duro como sea la aprobación de la pandilla
La unidad es una mentira

cuando es bajo la gorda bota de alguien

¿Dónde esta la causa común?

Demasiadas facciones
(hXc, streetpunk, emo, anarcopunk, ¿qué chucha?),

seguramente ocultas tras su burbuja

"Tienes que estar de acuerdo en todo con nosotros niñitx,
o lo siento, no te ayudaremos en nada"

Esa clase de actitud sólo hace una fisura aún mayor

¿Adivina quien está riendo
mientras el mundo explota?

(Hay varios que en este momento pueden sacar una sonrisa, llámense neo-conservadores, la derecha liberal, el socialismo renovado de libre mercado, etc)


Cuando todos somos niños llorones: que pelean mejor entre sí mismos
(Es una buena táctica:
sé moldean culturas con una intensión de rebeldía
y se las lanza hacia realidades paralelas inofensivas)

¡Esa vieja actitud estúpida
del rock and roll esta de vuelta!

"Es una competencia, hombre,
queremos ser bakanes."

¿Quién necesita amigos cuando hay dinero?

Es cierto,
los '70s están de vuelta

"El rock metalero machista
es como un mal laxante,
Simplemente no me mueve, ¿lo entiendes?

(Hay varios ejemplos, casi siempre sus conciertos cuestan más de 15.000)


La música esta OK cuando hay más ideas que solos

(Quizás esto nunca se entendió en el punkrock.
O sea, algunos lo entendieron,
pero la sensación que quedó
fueron unos grupos de suicidas
que no creían en el futuro)

¿Realmente necesitamos la pesadez también?
Rajando este envoltorio demasiado pronto


Como fan me decepcionan
las mismas viejas letras sexistas
(Es curioso, por momentos parecía que la creatividad estaba dentro de las bandas de este rincón del planeta: incluso se criticaba a los grupos que promovían la banalidad eterna:Los Mox)


¿Es Satanás en lo único que puedes pensar?

“Crossover” es solo otra palabra para:
falta de ideas
Tal vez lo que necesitamos
sean
más desafíos en el camino
¿Aprenderán algo los metaleros –
¿o los punks escupirán lo que aprendieron?

Nadie es el mejor cuando cree en su propia prensa

“Madurar” no significa repetir los mismos errores de tus viejos
(Cuando veo que Johnny Rotten, vocalista de los Sex Pistols, entrar
en un reality show, no entiendo en que parte queda esa rebeldía de 1977)

Mientras más cambian las cosas:
más parecen seguir igual
(Ya que leas esto en una pantalla
y no es un fanzine,
por lo menos me produce una sensación vomitiva)


No podremos crecer mientras
no hagamos una autocrítica

(Los mismos pelmazos que escribieron esta letra,
fueron unos críticos necesarios durante los 80.
¿Qué pasó? Terminaron peleados
y poniendo un tema de ellos en un comercial de Levi's.
Por lo menos Jello Biafra se opuso)

No todo salió mal en los '60s: fueron los '70s los que valen hongo

Mientras el reloj avanza ,
cavamos el mismo agujero.

La escena musical no es la vida real

-No eliminara la bomba atómica
(Por más que algunas confundidos
sigan parándose los pelo como señal de protesta)

No acabará con las violaciones o hará quebrar los bancos
(En Argentina, por ejemplo,
el capitalismo no cayó porque fue derrotado:
fue víctima de su propio fracaso)
Cualquier tipo de cambio real,
requerirá más tiempo y esfuerzo

que cambiar canales en tu televisor
(El conocido ''zapping")

Así que...¿ por qué estamos
tan ansioso de complacer las reglas de grupo?

Sí: tan ansiosos de complacer

las reglas del grupo: cometiendo los mismos viejos errores
una y otra vez.

Cobardes conformistas:
como nuestros padres

(Dead Kennedys - Chickenshit Conformist – “Bedtime for democracy”, 1986)
(Si fuiste capaz de leerlo todo, esta traducción la saqué de Terapia Radial. Contiene modificaciones hechas por Nihilismo Innecesario y estrofas inexistentes, la mayoría entre paréntesis)
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2/15/2006

PASCUA LAMA AL CARAJO

HAY ALREDEDOR DE UN MES PARA FRENAR ESTA BRUTALIDAD. DEPENDE TANTO DE TI COMO DE MÍ AVIVAR ESAS CHISPITAS QUE CONSIGAN QUEMAR DE UNA VEZ ESTAS INTENCIONES USURERAS.
Más información:
http://www.fotolog.net/no_pascualama
http://www.attac.cl
http://www.olca.cl Leer más...