1/31/2006

¿Eduardo Colombo, en Chile?




(Por Simón Ramone)



Me parece importante afrontar el concepto de anarquía con inteligencia. Esa que aleje la palabra de tanta mentira moldeable y poco crítica con la sociedad actual. Eso: sociedad actual.

Siguiendo esta idea: Eduardo Colombo estuvo en Chile. Puede que pocos lo conozcan, ya que el marco teórico del anarquismo actual, se limita a un par de europeos del siglo XIX e innumerables textos dogmáticos, aburridos y monótonos.

¿Dónde estoy? En un lindo auditorio de la Universidad de Chile. Visualmente era divertido ver a un filósofo anarquista con una bandera chilena de fondo. Muy loco. Sentado, impaciente y algo traspirado: Colombo toma la palabra. Antes de él, una serie de muchachxs se dedicaron a alabar de forma preocupante sus ideas.

Lo más destacado, de esos discursos previos, ocurrió cuando Rubén Prieto, autor de la portada del libro que se estaba presentando (“El espacio político de la anarquía”), dejó fluir inspiradas palabras.

Primero, afirmó que estas letritas juguetonas, son esenciales en el desarrollo de la vida humana. Sin palabras, sin ese barquito sin puerto, sería imposible cualquier divagación en busca de una vida algo más agradable.

Además, dejó en claro el poder liberador que puede y debe tener el arte. Las imágenes tienen que mimetizarse con las ideas. Esa imagen, según su voz segura y certera, es previa a la idea (el famoso eidos de Platón). Los hombres – decía – se refugian y dibujan-. Intentan comprender la realidad en base a dibujos que calman, que tranquilizan.

Por otra parte, esos dibujos, capaces de dar respuestas, pueden correr el riesgo de transformarse en peligrosos dogmas. Algo así como “la dictadura del cuadrado”. El fundamento – según Prieto – era marginarse de esa religión estilística.

Lo fundamental es notar que el arte no es una parte humana ingenua y vacía. Puede, al igual que la filosofía, legitimar los actuales (y pasados) sistemas de dominación, que son bastante variados y difusos. Prieto lo intenta, al menos intenta superar esa barrera molesta.

¿Pero por qué me extiendo tanto con Prieto? Porque su forma de ver el arte es interesante y se conecta muy bien con las ideas anarquistas. Su alejamiento de esa rectitud, se desmarca de forma inteligente de esa dominación voluntaria. El libro, las imágenes – dice –tienen la capacidad de apretar el gatillo y disparar. Pero: la pólvora la ponemos nosotros.

Para finalizar – antes de ser cortado brutalmente – sentencia: “El arte y el pensar, juntos, hacen visible lo que es”. Exacto: podemos ver ese poder oculto y difuso. Depende sólo de nosotrxs. Ahora le toca a Colombo.

¿Colombo? ¿Quién es Eduardo Colombo?

En 1929 nace en Quilmes, Argentina. Médico de profesión. Además de ejercer como destacado profesor de Psicología Social, fue redactor durante varios años de una revista de orientación anarquista llamada “Protesta”. No se quedó sólo en lindas palabras combativas, ya que fue militante de la federación obrero-anarquista Argentina. Debe exiliarse en París, Francia, debido al golpe militar argentino. Allá, es el responsable de formar “La linterna”, otro espacio de difusión de ideas anarquistas. Actualmente, sigue residiendo en Francia y colabora en “Reflexión”.

Miro a Colombo. Se ve viejo y algo cansado. No es una simple impresión momentánea: efectivamente está cansado. Ha sido un viaje largo y tedioso. Comienza su reflexión.

Para partir, realiza una pequeña introducción sobre el anarquismo en Chile. Historia vieja – comenta – Actualmente, está recomenzando en las nuevas generaciones. Aunque – afirma – Las ideas no aparecen, siempre están.“ Es un hilo rojo que recorre la historia”. Lo rojo, claro, es un simple alcance metafórico.

Comenta un hecho destacado, que ha sido omitido de la mayoría de los textos que se dicen llamar de historia. Esto ocurrió en 1952, cuando los obreros de FORA (Federación Obrera Regional Argentina), específicamente los sindicalistas portuarios, iniciaron una intensa huelga. Esta, fue detenida, y más encima, silenciada por Perón, que se encontraba en su primer mandato. No conforme con esto, decide encarcelar a un número relevante de obreros. Perón, ingenuamente, viaja a Chile.

Ya en Chile, se encuentra con Ibáñez, que lo recibe con todos los honores y más palabrerías irrelevantes. Lo que no esperaba era una fuerte respuesta a los sucesos de la FORA por parte de facciones de la CUT. ¿Facciones? Exacto, esas facciones estaban conformadas por anarquistas. Fue tal la presión – comenta – que Perón tuvo que ceder y así liberar a los sindicalistas. Había sido una pequeña gran victoria, por cierto, que poca gente recuerda.

¿Pero a qué vino Colombo a Chile? ¿A maravillarnos con sus datos curiosos y relevadores? Puede ser, pero su estadía en Chile tenía una intencionalidad mucho más específica: presentar su libro “El espacio político de la anarquía”.

Comienza explicando una serie de conceptos, muchas veces obviados y asumidos como absolutos por la mayoría de los supuestos intelectuales. Realiza una diferencia entre idea y acción, además de anarquía y anarquismo. La anarquía es el “ideal”, en cambio, el anarquismo es el movimiento político, que con sus aciertos y brutales equivocaciones, ha logrado mantenerse en el tiempo.

Colombo divaga. ¿Dónde podemos ver los primeros esbozos de ideas que se acerquen hacia la anarquía? No existen mayores dudas: entre los filósofos griegos y, sobre todo, entre las ideas sofistas.

Se me viene a la cabeza Mekano, Rojo y un par de cantantes de plástico. No sé por qué. Puede que hasta sea grave, porque puedo desviar el tema que estoy abordando. Pero no: tiene total conexión con el anarquismo. ¿Existe el anarquismo en medio de tanto baile populista y sentimientos envasados? Exacto, el gran engaño, muy bien usado por lo demás, es hacer creer que el anarquismo no observa toda esa vida plastificada. Sí, el anarquismo observa y cuestiona. No se opone a la historia humana, como tratan de afirmar filósofos con intereses comprometidos. Está ahí, esperando su momento, esperando su momento.

Pero sigamos. ¿Se puede decir que comienza en algún momento el anarquismo? Sí, podemos decirlo. ¿Dónde? En la Primera Internacional. Pero, ¿estos principios vienen de algún suceso específico? Muy bien, de “La revolución francesa”. Ahí, a pesar de todos sus errores y desviaciones equivocadas, por primera vez se manifiesta de forma abierta y casi desesperada, la necesidad de la igualdad . Colombo – sin titubeos – nos dice que la libertad, en ningún caso puede existir sin la igualdad, sin igualdad, es privilegio.

Quiero seguir con la Primera Internacional. Entre 1830 y 1848 comienzan las intenciones de conformar un movimiento político consistente y viable. A pesar de todos los engaños históricos, Marx, el célebre filósofo y teórico materialista, no tenía mayoría dentro del organismo. Pero su influencia fue tan grande, que logró su objetivo: imponer la acción política de los partidos. Las intenciones anarquistas, pensando en el principio federativo, la abolición del salario, fueron marginadas de forma irreversible. ¿Da penita? No sé. Bakunin y los federalistas tendrían que seguir esperando.

Vuelvo, no sé por qué , a lo que decía Colombo sobre los conceptos. La anarquía, como decía más arriba, es la utopía, el soñador innato que no tiene un lugar específico para mantenerse en pie. En cambio, el anarquismo, es la realidad del movimiento histórico. Que, a pesar del estereotipo de posicionarlo dentro de una forma olvidada de terrorismo, es un elemento central en cientos de países.

“Vivimos en opresión, imaginamos un mundo nuevo. La utopía es la negación de lo que es. La realidad presente, del que imagina la utopía, la condiciona”. Lo que trata de demostrar, es que todas las clásicas suposiciones, que yo también tengo, de que el ideal es perjudicial, no pueden estar más erradas. Para él, el ideal es el que mueve al hombre, lo impulsa. Tal como lo dice el mini cuento de Galeano (“¿para que sirve la utopía?; pues para eso, para caminar”).

Dejando de lado las palabrillas, se adentra en relación al determinismo histórico. ¿Existe? Para Colombo, la respuesta es negativa. Todos los valores, desde no le pegues a la planta o compra como desgraciado, son valores históricos, o sea, pueden ser modificados, y por cierto: impuestos.

Colombo propone el relativismo radical, lo que define como la esencia misma del pensamiento anarquista. “No hay división horizontal del más allá y de aquí”. Citando al sofista más famoso de la antigua Grecia, Protágoras. Dice que no se deben aceptar las trascendencias ocultas, llámese religión o infinidades de teorías que se basan en esto, como el liberalismo.

“El hombre es producto de la sociedad, de la historia, de un momento. A partir de esta lucha aparecen los valores”. Tiene sentido, ya que ese absolutismo que ingenuamente hace pensar que todo siempre ha sido así, no puede estar más alejado de la realidad. Y puede comprobarse en cualquier ámbito, desde temas tan banales como la belleza humana hasta las formas en que se conciben términos como la democracia o la política.

Pero esto puede volverse tedioso, y sí: fome. Por momentos eso pasó en la charla de Eduardo Colombo. ¿Qué puede importarme a mí toda esta palabrería ácrata? A mí, claro, me preocupa y me interesa...¿pero al resto? Pensando en que esto puede volverse aburrido, me voy a remitir a un pasaje interesante, y bastante de moda en relación al anarquismo: el Estado. ¿Qué pasa con el Estado? ¿Por qué tanto odio?

Primero, para Colombo, es importante entender que antes del siglo XV, no existía el concepto de Estado, era un simple anacronismo. Antes, se podían divisar Teocracias, Imperios, etc. Lo curioso, para el filósofo, es lo que ocurre con las instituciones. Puedes pensar en la Iglesia, un par de lo que sea, etc. ¿ Qué es una institución? Eso mismo, lo que está instituido, por lo que se usa de forma un poco extraña, un sentido positivo. A pesar de ser creada por el hombre, aparece como si ella, la institución, fuera la responsable de dar las reglas. ¿El Estado? Sí, también forma parte de este jueguito.

Colombo no se resigna. Para él, toda esta apatía, que podría definirse como nihilismo o simple estupidez, proviene de una disociación con todo lo que existe, con todo lo que el mismo hombre ha creado (bueno, lo que algunos hombres han creado).

Primero, se separa el más allá de la realidad del hombre. La ley no promueve la autonomía, sino que se enmarca en lo heterónomo, o sea, una ley que es dictada por los dioses, jamás por el hombre. Sería, lo que él llama “desposesión original”.

Segundo, el hombre se desposee de su capacidad simbólica. Lo sagrado toma posesión sobre la tierra. Adquiere un espacio físico.

Sigo pensando que esto es tedioso, pero tiene que ser afrontado. Las piedras deben esperar un par de minutos. ¿Y el Estado? Sigue presente. Al crear un espacio físico, al cual rendirle culto y más encima, que tome posesión sobre las acciones terrenales, se crea una división no horizontal, en la cual unos deciden, y otros obedecen. “Cuando se forma una elite que decide por el colectivo humano, aparece el poder político” – afirma Colombo. El sujeto, el mismo de “El Príncipe”, se encuentra sumiso hacia la autoridad, que a pesar de que sea expuesta como legítima, promueve, a través de hechos, el sometimiento humano. Esto no es tan complejo, tiene que ver con no hacerte cargo de problemáticas y asuntos que son de tu importancia, pero que gracias a este poder político terminan decidiéndose dentro de poquitas manos. Es una apatía inducida, y además, aceptada sin mayores reparos.

Muy interesante. Sigo mirando a Colombo. Pienso que él es un filósofo, pero no entiendo porqué desprecia tanto a los que suelen llamarse con esos eruditos adjetivos. Argumenta que toda la filosofía política, sobre todo la usada por la Ilustración, tiene la finalidad de coaccionar a los miembros de una sociedad. Vuelve a las diferenciaciones etimológicas, que usa durante toda su exposición.

Usa el término arqué, que significa principio, origen. Además, emplea el concepto, cratos, que significa poder. Arqué, el que tomaba una decisión, Cratos, la fuerza del uno sobre el otro. ¿Por qué se usó Cratos para la palabra democracia? ¿Existe un engaño desde la misma palabra que induce a una jerarquización? Curioso.

¿Qué pasa entre el poder y la autoridad? El poder puede usarse entre dos terminologías. Primero, puede verse como la capacidad de producir efectos, como el poder del fuego. Segundo, puede ser visto como una forma de dominación, que incluye una capacidad jerárquica. La autoridad puede ser vista como una relación de obediencia o de autoridad moral. Colombo cita a Bakunin, que reconoce la autoridad del zapatero, pero además resalta que no está propuesta una relación de jerarquía, sino de horizontalidad en busca de algo tan básico como la convivencia.

Lo que trata de demostrar Colombo, en medio de toda esta compleja exposición de ideas, es que esa jerarquía, tan usada en casa momento, no viene instituida. Lo que ocurre, es que se han creado instituciones que las reafirman y legitiman, que constantemente socializan a las personas, impidiendo cualquier cuestionamiento serio y creíble.

La solución que da Colombo es terminar con estas representaciones, con esta expropiación del poder político, con esta separación de mundos que terminan dominando tu vida a través de realidades inexistentes y sí, hacerse cargo de cada instante de esto que suelen llamarle vida. La democracia directa, es lo único que puede producir un giro a este ciclo que por momentos parece eternizante. La voluntad colectiva- dice- debe volver a ocupar el lugar que le ha sido arrebatado por la modernidad.

Para finalizar, concluye con dos definiciones de representación, palabra más que conflictiva. Primero, usa el ejemplo de una representación teatral, en la cual el juego se hace presente. Puedo ser representado por otro. Hace como si fuera yo. Segundo, utiliza a la democracia, que también, dice estar representada. Colombo, igual de arriesgado que en toda la charla, dice que en la práctica, la democracia representativa, abole la representación política. Es imposible delegar tus derechos, ya que a pesar de toda la ingenuidad del mundo existente, esos representantes también quieren conservar los suyos.

El pueblo, al igual que en las plazas públicas de Atenas, es el que debe decidir, ese es el origen de la democracia directa. Pero, afirma – no debemos ser ingenuos, la democracia representativa, que tanto se promueve como la única vía de igualdad, está en oposición con los principios democráticos. Tal como dice Rosseau: “no se puede delegar la voluntad”. A pesar de todos los intentos de políticos mentirosos, es imposible.

Sin darme cuenta, a Colombo le cortan el micrófono. Un par de risas que apelaban a lo extenso que fue la charla del filósofo, dan por terminada la exposición de ideas.

Me molestó un poco esa pedantería de ni siquiera avisar el término de la charla, ¿habrán estado aburridos? Nunca se sabe, entre todo lo que Colombo intenta combatir, puede que muchos de los actuales anarquistas comprometidos estén ya atrapados en toda esta masa de valores modernos. Bye bye.

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¿¿Eso era rebeldía??


(Por Simón Ramone)


Me acuerdo de tu cara. Eras un niño alegre e inseguro. Te gustaban unas cartitas con diseños complejos. Tus días pasaban como los de cualquier infante de doce años: con miedos incrustados entre el aire que cada vez se hace más confuso.

Los segundos pasaban. Los años también pasaban. Me molesta decirlo, pero nunca fuimos amigos. No te entendía, me costaba mucho comprenderte. Quizás porque te parecías mucho a mí. Ver tus tartamudeos, tus bromas que poca gente valoraba y esa sensación de estar al margen: terminaba molestándome.

Te gustaba el fútbol, pero no tenías mucho talento. Me acuerdo que también tomaste una tabla. Ahí sí recuerdo esbozos de talento: pudiste hacer lo que yo nunca fui capaz de lograr: saltar una puta tabla.

No sé bien en que momento pasó, pero apareciste con unas cadenas. Me acuerdo que hicimos una representación de culturas urbanas en el colegio: tú hiciste de punk. ¿Te sentías cómodo? Espero que sí, aunque intuyo que nunca te agradó esos pesados accesorios. Todos querían ser distintos en esa época (siempre todos han querido ser distintos). Me acuerdo de esa obsesión por ser hip hop, gótico, punki. Ahí estábamos nosotros. Ahí estabas tú, lo tengo claro, pero me gusta incluirme en el relato.

“Escucha esto” – le dije – No se si fue un error. Si lo proyecto en el tiempo, claro, fue un error. Era un disco de La Polla Records. Curiosamente, te gustó el disco. Peor aún: te tomaste muy en serio el disco. “La llorona” terminó trastornándote. No eran palabrerías de pendejo: tus intenciones de vivir en el campo eran auténticas. Tiene sentido, porque nunca te gustó la gente, ni las fiestas, ni nada. Sé que trataste que te gustaran, pero no encajaste.

Fuimos a varios conciertos ese año. Mucho hardcore y algo de punk noventero. Insisto, ¿te sentías cómodo? Siempre me dio la impresión de que tenías puesto un maldito traje. Eso me inquietaba demasiado, me molestaba. Porque yo quería creer en ti, quería creer que juntos podríamos haber hecho algo más que buenas intenciones de niños incomprendidos. ¿Fallamos?

Los días del colegio pasaban. Lo más memorable, que recuerdo, fue cuando escribiste mal tu nombre en una prueba. Tu justificación fue certera. Las risas eran generalizadas. No entendían ese espontáneo gesto de rebeldía. Ni siquiera respetabas tu propio nombre, no te interesaba. De pronto: desapareciste. Nunca más te vi (nunca es un poco exagerado, ya te volvería a ver).

Te volví a ver. Ya no estabas en el colegio. Me propusiste formar un grupo: adelante. Nada de grupos extraños: toquemos punkrock. Te lo digo sin mentiras: lo intenté. Me habría gustado acompañarte, pero habían varias dificultades:

Primero: me echaste del grupo

Segundo: no tenía ni la capacidad ni la inteligencia musical para seguir un proyecto así.

Nuestros sueños se separaron. Escuché que te hiciste skinhead. ¿Skinhead? Vaya. No lo creo, estoy caminando por la esquina de tu casa: era cierto. Lo más preocupante es que no eras tú. O sea, eras tú, pero hablabas distinto, me mirabas con rabia, con distancia. De repente ocultabas tus ojos con unos anteojos.

Ahora sí que no supe nada de ti. Tuve que pedir un informante. Me dijo todas las peleas en las que la sangre te empapaba las mejillas. Me comentó tus estadías en la cárcel y las innumerables amenazas de grupos trasnochados. Te echaba de menos.

También supe que te enamoraste. ¡Muy bien!

(Dentro de la Laberinto, en Sin Dios) “Y él no viene?” – decía extrañado - Me respondió que estaba con la polola. Ver o no ver a un grupo español recordándole lo triste que era la vida no lo motivaba. Eso era rebeldía. Por días lo consideré un imbécil. Yo era el imbécil.

La vida es divertida. Tiene un humor perverso que todavía encuentro macabro. Hace unos meses te vi. Esta vez, estabas con pelo, sin bototos, sin suspensores y con una ancha sonrisa. Me dijiste que ya no más. No más; no más ilusiones políticas de 1800, no más sangre: no más punk. Mi corazón se quebró un poquito.

¿Tuviste miedo? No creo. Fuiste un valiente. Afrontaste la vida tal como se te presentó. Intentaste, sé que lo intentaste: botar todo esto que sigue siendo desagradable. Pero también te cansaste. Lo más diabólico de esto, es que todo lo que te molestaba, se seguía repitiendo, de forma calcada, en cada unas de las culturas que decían ser la salvación a no sé que cosa. Todo seguía siendo igual: todo seguía siendo igual.

Sigo con lo del humor perverso de la vida. Todavía me sigue dando vueltas tu reflexión final: "sabí que weón, soy más feliz bailando reggeaton, qué metido en tanta weá"

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¿¿Marky Ramone en Chile??



Marky Ramone en Chile
Junto a
Ramires
8 de Diciembre de 2005
Galpón Victor Jara
21:00 hrs

(Por Simón Ramone)

Marky Ramone ha venido cinco veces a Chile: dos con Ramones, dos con Misfits y una con Mickey Leigh, hermano de Joey Ramone. A ver, un segundo, ¿esto significa que viene de nuevo? Sí.

Curioso.

Puede que mucha gente interprete una segunda venida de Marc como una descarada forma de conseguir plata. Se puede realizar esa lectura, pero es un poco apresurada. Marky Ramone es el único ramonero histórico con vida (¿Tommy?), que a pesar de su poca capacidad de componer dentro de la banda, sí fue un miembro importante. Tenerlo de visita y, más encima, verlo: siempre será un privilegio.

Estoy afuera del Galpón Victor Jara. Mi mínima imaginación me hace suponer de que el concierto no será un ejemplo claro y nítido de puntualidad. “Puta, se me quedó algo en la casa weón, voy y vuelvo” – le escucho a Guardabosques, guitarrista de Fiscales. Claro, podría dar lo mismo, a mi también se me quedaron un par de cosas en la casa: la diferencia es que yo no tocaba esa noche.

Algo simpático, de esa tarde, ocurrió cuando una camioneta se acerca al recinto (en teoría) con Marky adentro. Una veintena de confundidos (me incluyo), se acerca al vehículo. Era tanta la gente que el auto se alejó. Fin.

Lo primero que hice, al entrar, fue posicionarme en la reja. Buscaba una lugar estratégico, cansado de quedar siempre a la mierda, con una vista pésima y más encima con un sonido asqueroso. Ahora sí, estoy al medio de la reja y esperando impaciente el comienzo de esto.

Ramires sube al escenario. Es un buen grupo, sin duda, pero el público no estaba para experimentos. Quizás, si hubiera tocado alguna banda (estilo Machuca, Fiscales) más cercano al “punk chileno”, el trato podría haber sido más respetuoso.

¿Cuánto habrán tocado? ¿15 minutos? Entre algunas latas de cerveza y un siempre preciso “bájate aweonao”, Ramires dejaba el escenario. Dejando un poco al margen la apatía de la gente, me pareció un buen repertorio, ya que ejemplifican lo intensa que..

¿Cómo? ¿Los Mox con Marky? – preguntaba con un poco de preocupación. – No weón, toca el Macuco nomás. ¿Quién chucha es el Macuco? Ah, el bajista de Los Mox. ¿Alguien más? Sí, Guardabosques en guitarra. Oye, pero dime la voz, filo lo otro. Sebastián Expulsado.

La pausa fue corta. Sin mayores presentaciones Marky sube al escenario. Se veía intacto. Como siempre, poco comunicativo pero esta vez hablando entre cada uno de los temas, dándole un protagonismo más que divertido a un baterista (seamos sinceros, ¿cuando un baterista ha sido lo fundamental en un grupo?)

El repertorio no pudo haber sido mejor. Rockaway Beach, Pet Sementery, Commando, Today Your Love, entre tantos himnos que me siguen emocionando. Yo, claro, seguía en la reja. Pocas veces me habían pegado tanto: patadas, agarrones, mutilación de muchos pelos de mi cabeza, etc. Al lado mío, un padre sudado protegía a su pequeña niña. ¿Qué habrá pensado el tipo? “Puta la weá, que chucha estoy haciendo acá”. Da lo mismo: la niña se veía feliz.

Al final, la gente pedía y pedía Poison Heart, uno de los temas más recordados de la última etapa ramonera. Marky, mostrando algo de molestia, dice no no. No no.

Quizás estuvo algo corto, pero insisto, ver un pedazo de la banda de rock más grande de todos los tiempos, siempre será impagable. Por más que los precios sean excesivos, por más que muchos quieran transformar a los pinheads en un fácil producto de consumo, ellos se resisten, ellos siguen cantándole a lo simple y esencial de la vida. Ellos siguen siendo unos putos Ramones.

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1/17/2006

¿¿ENTREVISTA A SINIESTRO TOTAL??


Año 2006. ¿Existen todavía los punks? Puede que muchos piensen que no, pero una banda gallega, nos confirma año a año que esas guitarras estridentes, todavía pueden seguir sacudiendo nuestros tímpanos destrozados. ¿Siniestro Total? Exacto: Siniestro Total. Cantan, producen estimulantes estribillos pegajosos, pero también son capaces de responder las preguntas a Nihilismo Innecesario. Julián Hernández, voz y miembro fundador de la banda, en extenso para todxs ustedes.

(Simón Ramone)



Entrevista

¿Cuándo y por qué fue tu primera aproximación con el rock?

- Buena pregunta. Depende de lo que entiendas por rock. Mis padres
tenían discos de los Beatles y de Bill Haley cuando en la España de los años sesenta no había más que procesiones de Semana Santa. En realidad, mi primera aproximación al rock tuvo que ser la canción "The Witch Queen of NewOrleans" de Redbone. Fue la primera vez que metí una moneda en un juke box para escuchar un tema. Lo bueno de Redbone es que no eran indios americanos (como pretendían) sino chicanos, lo que tiene mucho más mérito. Desde entonces la "aproximación al rock" tiene que pasar de vez en cuando porque, si no, no seguimos adelante.


¿Existió una banda que cumpliera un rol profético y revelador en su
> concepción de la música? (especie de Jesucristo)

-O muchas o ninguna. En todo caso, las que existieron en un momento dado siguen existiendo, salvo raras excepciones. The Kinks, Can, Dr. Feelgood, The Who, Sex Pistols, Madness, Public Enemy, Fun Lovin Criminals... ¡Yo qué sé! Me remito a la respuesta anterior: si no hay una revelación al mes, lo mejor es retirarse. Lo que pasa es que úñtimamente hay muy pocas bandas capaces de hacernos ver la luz cada treinta días. O nos estamos haciendo viejos o esto se está poniendo muy negro...


¿Se sintieron en algún minuto una banda punk? Si hacemos una pequeña
encuesta, por lo menos en Latinoamérica, aún son vistos como uno de los máximos referentes del Punk español, pero asumo que ustedes no se sienten cómodos con ese estereotipo.

-Aquí hay un gigantesco error. Nosotros siempre hemos sido una banda
punk. El problema es que la gente entiende "punk" como sinónimo de imperdibles (safety pins) o sucedáneos de Sid Vicious. Nosotros entendemos que la idea viene de más atrás. En lo musical podrían ser Elmore James o Eddie Cochran por el ruido que metían con sus guitarras pero en lo ideológico puede ser Frank Zappa o los Beastie Boys. Con dos o tres ideas -intervención directa en los medios de comunicación, el "hazlo tú mismo" o la pasión por molestar- ya tendríamos una banda punk aunque tocara rock sinfónico. Evidentemente no hay nada más alejado de una idea "punk" que un estereotipo o una clonación barata. Y precisamente, no nos interesan lasclonaciones, sino los errores en la copia. Copiamos y nos equivocamos, luego somos punks. Hemos tocado "punk" más standard, rock clásico, blues, soul,pop o tex mex y nunca hemos renunciado a hacer lo que nos da la gana. Eso sí, sale caro. Más rentable sería ser Ricky Martin pero ¡qué le vamos a hacer...! Ah, y en los conciertos de este año hay bastante ruido al viejo estilo.


Muchos menosprecian las letras de Siniestro Total, asumiendo poca seriedad
en sus canciones. Sin embargo, sus textos atacan desde la Iglesia hasta los toreros, pero con inteligentes metáforas: ¿La ironía y el sarcasmo es un asunto pensado o tiene que ver con una espontaneidad tan despreciada en estos tiempos?

- Lo divertido no es o contrario de lo serio, dice nuestro maestro
Moncho Alpuente (un periodista freak español que ha tenido varios grupos y ha grabado varios discos). Es lo contrario de lo aburrido. Y el sentido del humor sirve para entrar como un elefante en una cacharrería y romperlo todo. Y no, no es un asunto pensado: es un sentido del humor gallego (de Galicia, noroeste de España) que tenemos implantado en el ADN y en nuestra vida cotidiana. No creo, de todas formas, que sea algo tan despreciado en estos tiempos. Y, si lo es, pues como que me da igual...

La política y la música: ¿Son conceptos complementarios o deben
desarrollarse por separado? La inquietud, por lo menos que yo noto, es terminar ahogándose en el preocupante panfleto.

- Todo es política, supongo. El panfleto no es política: es
propaganda. Que también tiene su validez pero es difícil que tenga una visión más externa de las cosas. Nosotros, ¡ay!, también hacemos política. Lo mismo que Julio Iglesias, Public Enemy, Victor Jara o Nirvana. ¿Por qué se habla de política sólo cuando el músico es de izquierdas? ¡La derecha más reaccionaria también tiene cantantes que llevan sus mensajes hasta el fin del mundo!

Ustedes hicieron un interesante rescate de la música rockera española en el disco Cultura Popular. Pensando en esto: ¿Crees que la música es un recurso cultural necesario dentro de las sociedades? Lo relaciono con la globalización, que intenta a toda costa eliminar cualquier manifestación artística que no tenga que ver con el McCombo

- Básicamente, la música (y de eso trataba Cultura Popular) es la
savia de la comunidad. Cada grupo humano se relaciona en base a unos códigos musicales. La burguesía europea del siglo XIX se reunía en teatros o palacios para escuchar a Schubert o a Beethoven, lo negros del estado de Mississippi se reunían en "juke joints" para bailar con Robert Johnson, los bonaerenses inventaron el tango y los lisboetas el fado: cada comunidad se hizo (con más o menos dinero y más o menos mala leche) su propia banda sonora. En este sentido, la globalización es un poco estúpida y, por ello, malvada, pretende privarnos de la música del barrio. ¡Ay, ay, ay!


La evolución musical. Es innegable que Siniestro Total no suena igual que en sus primeros discos. Incluso, llegando a reversionar sus propias canciones. ¿Fue una evolución natural o tenía alguna intencionalidad? Por ejemplo, llegar a otro tipo de público.

-¡Uf! Si hubiéramos pretendido llegar a otro público (entiendo que más mayoritario) tendríamos que habernos hecho una buena cirugía estética y deberíamos haber limado un poco las asperezas de las letras. Además, a nadie le importó una mierda que hiciéramos "La Historia del Blues" que, evidentemente, se parece poco en lo musical a "¿Cuándo se come aquí?" que, en cambio, se vendió mucho y se sigue vendiendo. Haría falta ser idiota para dar bandazos de un lado a otro por nuestra cuenta sin pensar en el mercado para llegar a más público. Lo importante es que siempre hay gente que entiende la jugada y así hemos podido seguir grabando discos.


¿Existe el mejor concierto de Siniestro Total? ¿O alguna interpretación difícil de olvidar?

-No, no existe el mejor concierto. Cada noche es (tiene que ser) distinta. A veces las cosas aparentan ser mejores para algún espectador que para otro. No es nuestro problema. Nosotros siempre lo hacemos lo mejor que sabemos y que podemos y que (¡por supuesto!) queremos. Hay un refrán español: el que hace un cesto, hace ciento. Más o menos quiere decir que no existen las casualidades: si sabes hacer una cosa te puede salir diferente cada vez pero no peor. Para eso está el oficio. Aunque la otra mitad del concierto la pone la gente que acude a verlo: pueden cambiar el rumbo de la historia y nosotros les seguiremos.


De las bandas que siguen reventando tímpanos en la actualidad, ¿existen algunas que puedan merecer más de un "Padre Nuestro"? (interprétese esto como algo positivo) O sea, que consideren necesarias.

- Je, je. Estaría bien saber qué es eso de ser necesario en este momento de la música. Jello Biafra (de los Dead Kennedys) mantiene la teoría de que Nirvana surgieron cuando la industria americana vió a los jóvenes blancos con camisetas de Public Enemy, que transmitían un mensaje revolucionario, negro, islámico y violento. Kurt Cobain era un pobre blanco rico suicida y eso es lo que querían vender a los adolescentes; y no adiestrar a un ejército de luchadores callejeros blancos y negros unidos. La industria supo cambiar el rumbo de la música a principios de los noventa pero Nirvana también era demasiado fuerte. ¡Dios del cielo: sólo nos queda Celine Dion! Bueno no, también están los Fun Lovin Criminals... Y muchos otros grupos y más nuevos (¿Franz Ferdinand?); pero nadie se atreve a vender aquellas barbaridades ahora al mundo entero.

Popular, Democrático y Científico: Siniestro se aleja del blues y vuelve
al rock n roll. Noto muchas referencias a Mao y algunas críticas al sistema. ¿Siniestro se ha politizado? Existía alguna intención política con este disco?

-Volvemos a la pregunta de antes sobre la política. Es curioso,
porque nos hicieron el mismo tipo de pregunta en 1988 cuando editamos el "Me gusta como andas". Creíamos sinceramente que la historia no se repetía. En el "Policlínico miserable" de 1995 hablábamos de Karadzic (lider serbio) por ejemplo, y nadie nos preguntó por nuestra posición en la guerra de los Balcanes. Lo dicho: o todo o nada es política; o todo o nada es autobiografía. Lo importante es comunicar. En este último disco, la producción de Joe Hardy es realmente extraña y psicodélica. Así también son las letras y lo ecléctico de las canciones. No hay intenciones: nos salió así, como siempre. No buscamos nada: nos damos de narices con lo que suena al final. Hardy es como un miembro más del grupo en el estudio de grabación y Mikel Clemente con la cámara a la hora del documental y el video. Ellos también han comprendido las intenciones sin intencionalidad. ¡Uy, que lío me estoy armando!


Pensando en el sur del Mundo ¿Cómo recuerdas las visitas a Latinoamérica?
¿Alguna anécdota en los recitales en Santiago?

- Santiago siempre fue todo menos una anécdota. Sería muy largo contar aquí un viaje a Valparaíso inolvidable (¡"locos mayo"!) y unas cenas maravillosas con un vino excelente. Aparte de, claro está, un desayuno en el mercado después de una noche sin dormir y la cantidad de gente con la que hablamos y nos enseñó los rincones más divertidos y emocionantes (por todas las razones) de la ciudad. En fin...


Pregunta necesaria: ¿Existe la posibilidad de ver a Siniestro Total el
2006 en Latinoamérica? Por supuesto, que incluya Chile.

-Lo intentamos constantemente, palabrita del Niño Jesús. No es fácil coordinar conciertos en varios paises medianamente cercanos (Chile, Perú, Argentina, Uruguay...) para que el viaje no sea una ruina. No somos un grupo de multimillonarios ni la industria masiva española cree (ni ha creído nunca) mucho en nosotros como para financiarnos estas cosas. Tenemos la obligación de volver: lo hemos prometido. Además no podemos privarles a ustedes del inefable placer de ver a Oscar Avendaño, el nuevo (entre comillas: ya lleva casi cinco años con nosotros) bajista de Siniestro Total. El sonido del grupo ha cambiado considerablemente. Oscar también compone (véase "Popular, democrático y científico") y los conciertos de este año están siendo muy divertidos (pero no menos serios). Lo intentaremos de nuevo. De corazón.


Para finalizar. ¿Algún mensaje, crítica, saludo, amenaza? Todo es posible

-Mejor "mensaje" y "saludo" y dejamos a un lado lo de la "crítica" y
"la amenaza". Mensaje: a ser buenas y temerosas de Dios. Saludo: a todos los amigos de Santiago (Carola, los Prisioneros y cuatrocientos mil más). Nos veremos pronto, compatriotas. Y, si tardamos un poco, que sepan que no es culpa nuestra. ¡Salud y ruido!


Muchas gracias Julián

-Las que usted tiene, caballero.
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