5/25/2008

MISFITS EN CHILE

Misfits en Chile
21 de mayo de 2008
Estadio Víctor Jara
6 mil personas


No hay duda, la tarde del 21 de mayo fue una jornada extraña. Era la quinta vez que Misfits, la clásica banda de punk rock estadounidense nos visitaba. Pese a que se califique reiteradamente como “mula” la formación, que en parte puede ser cierto, curiosamente, es la más estable de las 3 que han sido parte de Misfits. Pensemos un poco.

La era Danzig –con Doyle y Only- duró de 1977 hasta 1983. Con la "resurrección", que parte en el 95, Graves al mando de las voces solamente permanece en la banda hasta el 2000, abandonándola junto a Dr Chud. La tercera reencarnación de la leyenda, que en un momento tuvo a Robo y Marky Ramone compartiendo los tarros e incluso al ramonero grabando un disco y girando por todo el mundo con la banda, ya lleva casi 8 años.

El problema, que creo que cualquier seguidor de Misfits ha notado es la falta de vocalista y de Doyle en la guitarra. Lo del vocalista tiene varias explicaciones. Una, la negativa de Danzig de reitegrarse a Misfits, que no tiene tanto que ver con que odie a Only, que en parte puede ser cierto, sino por nuevos rumbos artísticos, incompatibles con los tres acordes punkosos. Dos, el odio que le tiene el republicano Graves a Only –este es declarado-. Tres, la curiosa propuesta de Doyle en 2001, que presionó por incorporar a Stephanie Bellars en las voces de Misfits.

El rechazo de Only tuvo dos efectos negativos, incluso puede que tres: quedarse sin vocalista femenina, lo que habría sido una cosa extrañísima en una banda como Misfits, quedarse sin Doyle y además quedarse prácticamente sólo. Como dato anecdótico se puede mencionar que la idea de Doyle se materializó en Gorgeous Frankenstein, una extraña banda metalera que recientemente incorporó a Dr Chud en batería.

Lo que admiro de Only, pese a que todo el mundo lo odie repentinamente por esta última visita, es su convicción de no dejar morir a Misfits. Sin duda, esto se verá con el dilatado nuevo disco de la banda, que revitalizará o definitivamente hundirá a la leyenda de New Jersey. Pero vamos a la tocata.

Pese a que la gente tienda a idealizar las tocatas anteriores de la banda en cuanto a sonido y a formación, la única más o menos presentable es la del 2000, con Graves de frontman –el 98 lo reemplazó Mike Hydeous con una más que decepcionante interpretación-. El 2001 Misfits vino sin vocalista, cosa que Rockaxis y tanto sitio rockero malulo olvida, al igual que el 2003.

Mi recuerdo de la última visita fue penoso. El precio como siempre estaba barato, pero la mitad de la gente realizó la popular avalancha,, tan de moda ese año, arruinando la mayoría de los recitales de bandas extranjeras. Esa vez, Only fue un héroe, siguió tocando pese al caos generalizado, que incluía la estúpida acción de los pacos, que tiraban lacrimógenas como si estuviéramos en guerra. Ese día, no vi el final del show y necesitaba una revancha.

Porque, la impresión general trató de idealizar ese show, poniendo el no pagar, el destruir el recinto y la valentía de Only de seguir tocando como una expresión de punk rock en estado puro. Puede ser, pero eso es mejor dejarlo para un libro. No se puede disfrutar de un concierto de esa forma. Yo por lo menos no puedo.

Mientras espero en el Víctor Jara, ya pasadas las 5 de la tarde, me sorprende que inesperadamente comiencen a aparecer los teloneros y más encima, muy apurados en interpretar sus canciones. Tengo dos explicaciones a esto. Una, que la productora, viendo los incidentes de la tocata de El Último Ke Zierre, decidió partir –cosa extrañísima en estas tocatas- a la hora, tal como lo dice el lindo afiche del concierto. Incluso un grupo -Irradia- , creo que pidió disculpas por la puntualidad de su interpretación.

Todo era raro esa tarde. El público además, a diferencia de esa última tocata, no era exclusivamente punkie, habían “rockeros”, metaleros e incluso niños que no superaban los 13 años, disfrutando –seguramente- su primer concierto de estas características.

A las 6 en punto comienza a sonar por los parlantes la música de la película Halloween, esa clásica cinta de terror protagonizada por el enfermizo de Michael Myers. Jerry, cada vez más gordo pero con la misma actitud de siempre, se posa sobre el escenario con su clásico look de gárgola, junto a Robo, el baterista que grabó Earth A.D –que creo que es más importante que destacar que es colombiano como esbozan otras críticas- y tocó junto a Black Flag de forma esporádica, junto a Dez Cadena, el vocalista y guitarrista de Black Flag del disco Damaged. El estadio casi se cae abajo.

Only grita, levanta el puño y Robo da el inicio de Halloween.

El sonido ya se notaba defectuoso, pero no sé que tan malo habrá sido comparándolo con visitas anteriores de la banda. El grupo tocaba a mil por hora, como nos tienen acostumbrados desde que comenzaron esta tercera etapa, más ramonera y mucho más acelerada, siguiendo el ejemplo que iniciaron los Ramones en el Loco Live, el clásico disco en vivo de los Pinhead.

El que dice que no reconoció los temas es simplemente porque no los conoce. Curiosamente, Jerry estaba mucho más afinado que de costumbre, incluso, rememorando en algunas piezas la voz del mítico Glenn Danzig.

La tocata tuvo varios problemas anexos además de la productora, como, por ejemplo, la actitud estúpida e irracional de un grupo de imbéciles que insistía en escupir a Only en forma reiterada. ¿Habrá sido este un motivo para que la banda se retirara cuando llevaban a penas un poco más de una hora? “No me escupas, hijo de puta” –gritaba Only a final de una canción-.

La hora y cuarto que tocaron es engañosa. La banda tocó más de 30 canciones y de casi todas sus épocas, excluyendo las canciones de covers del Proyect 1950. Además de algunas de Black Flag, como Six Pack o Jelous Again.

Temas como Astro Zombies, Skulls, Attitude o la emotiva Some Kind of Hate, hicieron retumbar un repleto Estadio Víctor Jara, que vibró –por lo menos eso vi y sentí esa tarde- con cada una de las canciones. Se extrañó Scream y más temas del Famous Monsters, interpretando eso sí, la que abre el disco: Forbidden Zone.

Eran las 7:15 y el grupo se despedía. Lo triste fue que al salir, mucha gente viniera entrando, generándose una decepción generalizada, que seguramente gatilló el caos que quedó al final, que no vale la pena detallar acá. Lo que si vale la pena detallar es la pésima organización de la productora, que anuncia teloneros que parten antes de la hora señalada y además, la pésima ecualización del sonido, que no estuvo a la altura de una banda de esta importancia y trascendencia.

Puede Robo haya tenido algunas pifias y que Dez no tenga ni la presencia ni el desplante de Doyle en el escenario, pero pese a todo esto, para mi por lo menos, fue un buen concierto, en donde pude escuchar casi todos los clásicos de Misfits y ver, la que puede ser: la última gira de la banda.

Lamentó que mucha gente se perdiera parte del concierto, pero tampoco hay que engañarse, hace años que entrar a recitales punks con bandas famosillas es una odisea, por lo que llegar temprano y salir temprano –para evitarse guanacasos y lacrimógenas de los estúpidos de verde- se hace una obligación si quieres que la música sea lo protagónico en estas jornadas. Aguante Jerry, pese a todo, una buena tarde.
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5/12/2008

Reincidentes y su nuevo disco

Reincidentes es una de esas bandas que es imposible no tenerle cariño. Su prosa cercana, inteligente y directa han generado una decena de canciones que forman parte del inconsciente colectivo de cualquier iniciado, arrepentido u obstinado en el punk-rock.

Canciones como Vicio, El Safari, El Sur, Jartos de Aguantar, o Resistencia son verdaderos himnos del punk español.
Todo esto todavía me hace preguntarme que hizo que Reincidentes decidiera sacar un disco de covers y más encima de canciones latinoamericanas si poseen una capacidad casi innata para crear buenas canciones.

El disco, titulado América: canciones de ida y vuelta, a simple vista, parece una locura y un oportunismo espantoso, sobre todo, por el gran número de fanáticos que tienen en este lado del mundo. Pero esa percepción no pasa de ser un prejuicio infundado. El disco contiene 16 piezas fundamentales de las canciones latinoamericanas. Gente como Pablo Milanés, Silvio Rodriguez, León Gieco e incluso Los Jaivas aparecen dentro de los tracks elegidos por los sevillanos.

Los puristas podrán decir "uy los locos se volvieron jipis" o estupideces así. Lo primero de esa afirmación es clarificar que se entiende por hippie o que tipo de letras se pretenden proponer como contraparte ante esas temáticas "sensibles" y demasiado blanditas, que es lo que siempre se dice.

Pero más allá de eso es un buen disco. No es pretencioso, mantiene un sano respeto hacia las versiones originales y sobre todo, socializan una gran cantidad de autores e intérpretes que seguramente ni tú ni yo conoceriamos si no fuera por este disco.

Una de las versiones más inspiradas y emotivas del disco es, sin duda, "Cual es el precio" de Attaque 77 . No quiero exagerar, pero hay que hacerlo: la musicalización de Reincidentes es bellísima. Con un piano, unos violines de fondo y una guitarra acústica, consiguen intensificar una mística ya presente en el tema de Ciro Pertusi. Notable.

Hay otros puntos altos, como Quieren dinero de los Prisioneros o Playa Girón de Silvio, que demuestran lo mucho que se puede hacer con 4 acordes -eso de 3 acordes siempre ha sido y será un mito en el punk-.
En síntesis, un buen disco. No es de lo mejor de Reincidentes, pero sin duda que se acerca a los mejores momentos de la banda. Musicalmente cada día suenan más sólidos y pese a la tendencia de ciertas ambiguedades ideológicas por parte de algunas bandas "combativas", Reincidentes sigue firme en la difusión y defensa de un mensaje socialista, humanista y revolucionario.

Aupa Reincidentes, ¡nos vemos en Octubre!
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5/10/2008

¡Volvió Kusturica!

Todavía no puedo creer que los cables de prensa de la pasada edición de Cannes, que por cierto reprodujeron la mayoría de los medios de comunicación de forma instantanea, dijeran que la última película del director serbio Emir Kusturica era aburrida y sin la magia ni el sentimiento de entregas anteriores.

Sin duda, o no vieron la película o simplemente no la entendieron. Zavet, o Promise me This o Prométemelo o como quieran llamarla es todo menos una película monótona o aburrida. Es Kusturica en estado puro: con animales, con risas, con elementos oníricos, con esperanzas, con humor, pero como siempre, con un profundo mensaje que recorre toda la película.

La historia de la trama es simple. Un niño llamado Tsane vive con su abuelo en un despoblado pueblo de Serbia, siendo los únicos habitantes del sector junto a una maestra, que se ve obligada a cerrar sus clases por la falta de alumnos. El abuelo comienza a obsesionarse con la muerte, por lo que decide dejarle un testamento a su nieto, siempre que le prometa cumplir 3 cosas: que compre un cuadro religioso de San Nicolás, que venda su vaca y se compre algo y que consiga una esposa.

En su viaje a la ciudad se encontrará con lo más oscuro que presenta el capitalismo neo-liberal a lo Serbia, ya que se cruzará con un grupo de mafiosos inmobiliarios que lo único que buscan es estropearle sus planes. Sobre todo, la conquista del corazón de la bella Jasna, joven que se apodera del corazón de Tsane.

En este caso, Kusturica presenta una profunda crítica hacia la sociedad serbia y en lo que se está convirtiendo post guerra de los Balcanes y también post desintegración de Yugoslavia. El escenario que muestra el cineasta es oscuro, a momentos grotesco y bastante desesperanzador, cosa estraña en un director optimista y positivo, que siempre busca eternizar momentos de la vida que por muy poco observados parecen irrelevantes.

Mención aparte merece el hombre bala, que adquiere un curioso protagonismo durante toda la película, los locos "hermanastros" de Tsane que lo ayudan con sus metralletas y estrategias de demolición para luchar contra los mafiosos y la vecina de Jasna, quien observa y alienta a Tsane en cada uno de sus intentos por conquistar a su amada.

Puede que no haya ganado en Cannes , que sus personajes sean parecidos en cada película, pero da lo mismo. Esta película vomita corazón, sentimiento, honestidad y un profundo mensaje, que llama construir un tipo de sociedad distinta, en donde el dinero y el poder no sean los elementos que administren el rumbo de la sociedad, sino valores y principios más amables, como la solidaridad, el compañerismo y el amor. ¡Véanla!
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